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La Coctelera

Abriendo caminos

Si no tienes una mente abierta mejor no me leas, nunca nos entenderemos.

Categoría: burbuja inmobiliaria

6 Octubre 2008

El esplendor en la hierba de Nicolás Osuna, o como tropezar en Iberdrola y desnucarse en Sovereign

Pasa por ser uno de los hombres más ricos de Andalucía. Y desde luego uno de los más reservados -“secretivo”, dicen en el mundo financiero-. Empezó con el aceite de oliva, dio el salto al sector inmobiliario, y en la locura de la burbuja española, donde los panes y peces se multiplicaban sin necesidad de milagro alguno, Nicolás Osuna García, dueño de la Inmobiliaria Osuna (parte del Grupo Noga, que así se llama la cosa por arriba) se convirtió en uno de esos supergalácticos del ladrillo capaces de invertir cientos o miles de millones de euros en banca, eléctricas y donde menester fuere.

Al contrario que Bañuelos, Portillos y otros ricachones del lugar, Nicolás Osuna nunca rompió el sello de privacidad que le rodea. El emprendedor granaíno ha seguido a lo suyo, dispuesto a estudiar en persona los posibles negocios que vinieran a ofrecerle, cualquier terreno en venta, toda obra en construcción, siempre con el instinto innato del que se las sabe todas y todo lo quiere ver, tocar y comprobar, antes de pensar en relajarse después en su yate marbellí, o en su finca de caza “La Virgen”, en Jaen, dispuesto a tumbar cochinos a escopetazos, pero también siempre a punto para vigilar el cuidado de sus olivares o sorprender a los gestores de sus hoteles (Hoteles Center), presentándose en recepción a cualquier hora y como cualquier cliente para comprobar en persona si las cosas se hacen bien.

Hombre de carácter complicado, Osuna odia la notoriedad pública y es reacio a hacer nuevas amistades, “pero cuando te haces amigo suyo, ya es para siempre. Siempre te tratará como a un Rey y te dará lo mejor que tenga”. Un hombre hecho a si mismo cuya desgracia, que él creyó gloriosa coronación, llegó el día en que descubrió que era posible ganar mucho más dinero y a mucha mayor velocidad que levantándose a las 6 de la mañana para ir a trabajar todos los días. El negocio financiero. Hoy anda alicaído, con el rabo entre las piernas (“solo quiero poner orden en lo que tengo. Espero poder salir adelante, pero va a ser muy difícil”, manifestaba hace escasos días a un amigo), víctima, como tantos otros, del desorden del gran desplome que nos aflige.
Leído en prensa un día cualquiera de la primavera del 2007: “El empresario andaluz Nicolás Osuna ha diversificado en los últimos meses su fortuna labrada al calor de la burbuja inmobiliaria. El promotor granadino ha sorprendido al mercado con diferentes inversiones, como su entrada en el núcleo duro de accionistas de Iberdrola o Banco Popular, y saliendo de BBVA para entrar en el Sovereign. Además, tiene participaciones en el Sabadell y en el propio Santander”. Todas esas inversiones, en una proporción 80/20, estaban apalancadas, es decir, eran producto de la orgía de dinero abundante y barato que hemos vivido y que ha desembocado en la brutal restricción del crédito que ahora tiene a tantos inversores y empresas contra las cuerdas.

El pasado 1 de agosto, Nicolás Osuna abandonó en silencio el Consejo de Administración de Iberdrola, tras pactar con Ignacio Sánchez Galán una salida más que discreta casi nocturna, puesto que ninguna de las partes ha dado la menor explicación de lo ocurrido. Fuentes del mercado financiero insisten en que Osuna, que había comprado a 14 euros, fue requerido por la banca financiadora para que aportara nuevas garantías con las que hacer frente a las minusvalías correspondientes. Osuna dijo que por aquí se va a París, y el banco procedió a ejecutar las acciones (el 1,26% de la eléctrica) que tenía en prenda.

Más comprometida puede ser su situación actual en Sovereign, donde, de la mano de Emilio Botín –circunstancia que el propio Osuna se encargó de comentar entre sus amistades-, invirtió en torno a 500 millones de dólares en la compra del 2% de su capital, 200 de los cuales, según diversas fuentes, podrían ser suyos, con el resto financiado por el propio Santander. Más importante aún es que el constructor granadino decía tener un pacto verbal de recompra de ese paquete con el mismísimo Botín, pacto que, tras la debacle ocurrida con el banco de Filadelfia, no se ha cumplido. Dicen que echa pestes contra el Santander.

El caso es que los accionistas que entraron en el banco de Filadelfia tras la estela del Santander (24,9%, y con casi total seguridad pronto el 100%) observan retornos negativos de gran envergadura. El propio banco cántabro acumula unas minusvalías de 2.200 millones de dólares a los precios actuales de cotización. Osuna, que según las fuentes invirtió a un precio medio de 23 dólares, tiene latentes 380 millones en pérdidas, a las que hay que sumar la dilución sufrida por la ampliación de capital del 20% realizada el pasado mayo. Nicolás Osuna no ha querido responder a las insistentes llamadas efectuadas por este diario la semana pasada, con la intención de aclarar todos estos extremos. El Santander, por su parte, ha declinado cualquier comentario.

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22 Marzo 2008

Nouriel Roubini, gurú credit crunch de EEUU

Según Nouriel Roubini, en una entrevista concedida al diario alemán Frankfurter Allegemeine, "EEUU debe nacionalizar sus bancos".

P.- Usted sostiene que la economía mundial se mueve en doce estadios hacia la debacle, el crash absoluto. ¿En qué estadio nos encontramos?

R.- No es un proceso gradual. En cada uno de esos doce niveles, al mismo tiempo, está pasando de todo. La crisis inmobiliaria, por ejemplo, está muy relacionada con las hipotecas subprime. Además, el mercado inmobiliario comercial también está en problemas. El temblor de los créditos al consumo, el mercado de créditos para automóviles, la caída de los préstamos a empresas, el crash de los mercados. Todo esto ha pasado al mismo tiempo. La pregunta es: ¿Dónde está el fondo?

P.- Eso nos preguntamos nosotros también

R.- Mi preocupación es que la crisis va a ir a mucho, mucho peor.

P.- ¿Por qué?

R.- Sólo hay que echar un vistazo a los mercados financieros: la crisis de crédito empeora día a día, de ahí viene la agresiva intervención de la FED... Cada día aparece nueva información a la luz, las titulizaciones se han congelado y cada vez aparece una nueva noticia sobre compañías al borde del colapso. El enésimo caso es el de la bancarrota de Bear Stearns.

P.- ¿Pero la FED ha intentado rescatar Bear Sterns?

R.- He hablado con muchos agentes del mercado: managers de grandes hedge funds han dicho que el negocio de Bear Sterns ha parado. El banco no tiene más dinero. La intervención de la FED es una prueba. Pero Bear Sterns está en quiebra, independientemente de lo que haga la FED. Cuando un gran banco de inversión de EEUU se declara insolvente, entonces nos encontramos ante un gran problema.

P.- ¿Van a quebrar más bancos?

R.- Mi impresión es que algunos bancos están en serios apuros en estos momentos. En todo el país. Quizás unos pocos bancos no han sido tan activos en el negocio inmobiliario. Pero un banco medio ha hecho aproximadamente el 75% de sus negocios con créditos hipotecarios.

P. ¿Dónde están las siguientes víctimas?

R.- No sólo son los grandes. Muchas instituciones financieras están entrando en serios problemas de liquidez y solvencia. Puede que pronto aparezcan fondos de private equity hasta el cuello o hedge funds,. Cada día aparece uno.

P.- ¿Pero cuál será el próximo?

R.- No puedo dar ningún nombre. Pero es sabido que algunos grandes bancos han basado el grueso de sus negocios en la concesión de préstamos hipotecarios en regiones como California o Nevada, donde los precios de las viviendas son ruinosos. El mismo problema que Bear Stearns lo tienen, al menos, dos grandes entidades.

P.- ¿Tiene capacidad de maniobra la FED?

R.- La FED tiene ante sus narices un problema: sus herramientas son inútiles. Puede solucionar el problema de la liquidez, pero no el de la solvencia. Ha habido cientos de pequeños bancos de crédito que se han tenido que retirar de la circulación y grandes constructoras también han tenido que abandonar las instituciones financieras. Todo esto conduce a una seria recesión, cuando quiebran muchas compañías. La policía monetaria no lo puede evitar. Porque en esta área del sector financiero, los bancos prestamistas y de inversión no funcionan en el rescate, como hemos visto en el caso de Bear Sterns.

P.- ¿Han actuado los Bancos Centrales demasiado tarde?

R.- Pienso que la FED ha infravalorado el problema durante años. No teníamos sólo una burbuja de crédito, sino también una burbuja del precio de la vivienda. Esto afecta a las constructoras, a los bancos y a los negocios. La FED tenía delante este problema desde hace tres o cuatro años. Ahora sólo puede limitar los daños, pero no puede evitar la recesión.

P.- ¿Nadie había visto esto? Deberían haber avisado antes

R.- Cierto, a mí me avisaron de que se avecinaba una recesión fea. Hubo muchos que lo pensaban, pero nosotros, los pesimistas, éramos minoría. Ahora tenemos una tardía confirmación.

P.- ¿No ha habido suficientes avisos?

R.- Demasiada gente ha estado cegada. Es muy típico. No sólo en EEUU, sino en otros países una y otra vez. La gente ha confiado en la política ciega, en los organismos de supervisión, en los reguladores. Al mismo tiempo, ha habido una actitud de laissez-faire hacia muchas formas de arriesgada innovación financiera.

P.- ¿Exactamente quién es el responsable de esta crisis?

R.- En parte ha sido culpa de la política, en parte de los falsos incentivos del mercado financiero. La FED ha cometido errores porque ha permitido que la burbuja inmobiliaria se hinchara. Las autoridades han ignorado la mala práctica a la hora de conceder préstamos. Las agencias de calificación han dado el visto bueno a toda esa chatarra. Todo ello impidió detectar los riesgos al mercado . Entre todos ellos se pueden repartir las culpas.

P.- ¿Qué se puede hacer en estos momentos?

R.- Algunos bancos sencillamente se van a la ruina si no los nacionalizamos. O si ahora el Gobierno no compra los créditos malos a precios por debajo del mercado. Esto le supondrá al Estado un coste enorme, pero tiene un problema de todos modos. No se puede hacer nada salvo una intervención mayor.

P.- ¿Es esa la solución?

R.- ¿Nacionalizar los bancos? No del todo. Pero antes de que palmen, no hay otra opción. Si el Estado acapara todos los créditos basura, esto no es otra cosa que una enorme subvención. Él puede comprar los bancos y luego hacer dinero.

P.- ¿Tendría el Estado suficiente dinero como para eso?

R.- Si hacemos caso a los cálculos, el valor de los bancos distressed supone sólo el 7% del PIB. Se trata de una gran suma de dinero, pero es sólo la parte de creación de valor. En el peor de los casos, sería el 20%. Otros países ya lo han hecho.

P.- En estos momentos otros países están bregando con la crisis

R.- Sí, los mercados europeos, por ejemplo. Se espera una notable desaceleración. La crisis de crédito también previene a las compañías europeas, a la hora de pedir dinero para gastar e invertir. Además, el euro sube y sube, lo que daña la competitividad, sobre todo las exportaciones alemanas. También está la burbuja inmobiliaria de algunos países de Europa, como Reino Unido, España, Italia, Francia, Portugal y Grecia. Estamos sólo en el principio de la espiral, Europa todavía no ha visto la extensión total de la recesión.

P.- ¿Y cómo es?

R.- A la vista de los datos de consumo y trabajo americanos, incluso los optimistas admiten que estamos en la mitad. Algunos dicen que la recesión durará seis meses y será menos seria que la de 1991. Yo estoy convencido de que los fundamentales son mucho peores hoy: nos encontramos en la peor burbuja inmobiliaria desde la Gran Depresión, los consumidores no pueden gastar más dinero ni ahorrar. Asistimos a la mayor crisis financiera en los últimos 30 años. La recesión debe por tanto llevar más tiempo.

P.- ¿Cuánto? Al menos doce meses, puede que año y medio

R.- Yo no soy tan pesimista como para pensar que estamos en una depresión profunda o nos despeñamos hacia una crisis como la de Japón en los 90. Yo creo que América ha evitado un par de errores que cometió Japón, como fue intervenir fuerte en la política monetaria . No durará una década. Pero esta no es una recesión típica moderada. Es una crisis sistémica. Y los problemas han sido distribuidos por el sistema entero.

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16 Marzo 2008

España va bien, al menos mucho mejor que Estados Unidos

Algunas de las familias con problemas para pagar al banco optan por prender fuego a sus propiedades para cobrar del seguro y zanjar sus deudas

15/03/2008 |
Los Ángeles. (EFE).- La desesperación de algunas familias de EEUU ante sus problemas hipotecarios les ha llevado a quemar sus casas para cobrar el seguro y pagar al banco, una dramática medida que suele costarles caro.

La crisis de las hipotecas de alto riesgo desatada el pasado verano en EEUU ha hecho mella en los bolsillos de muchos estadounidenses en un país que vive a crédito.

La refinanciación y la búsqueda de otros prestamistas es la fórmula más frecuente para hacer frente a las letras de la casa. Sin embargo, algunos han optado por una solución más tajante para librarse de las asfixiantes deudas: quemar su casa, cobrar el seguro y pagar al banco.

De hecho, en California, los incendios debido a esta situación se han duplicado el pasado año y la cifras en otras zonas del país, como en Colorado, también han aumentado. "No es un fenómeno general, y además no tiene sentido", explicó Marietta Rodríguez, directora financiera del programa hipotecario de NeighborWorks America, una organización que se dedica a asesorar a las personas que no saben cómo hacer frente a sus hipotecas. "Quemar la casa no es una solución en ningún caso. ¿Dónde van a ir? y la compañía de seguros investigará el incendio para conocer las causas, luego no pagará la póliza y seguirán debiendo el dinero al banco", afirmó.

La situación descrita por Rodríguez ya está sucediendo y tiene su final en los tribunales. Varios estadounidenses se han visto frente al juez en varios puntos del país, como Michigan o California, acorralados ante las demanda de las aseguradoras y los bancos y con la única salida de asumir su responsabilidad.

Las sentencias suelen ser condenatorias y dejan a los acusados en libertad condicional, pero con un mayor número de deudas a sus espaldas, más los costes del juicio y sin la vivienda que les servía para avalar sus créditos.

En internet han empezado proliferar blogs en los que gente, que baraja la posibilidad de incendiar sus propiedades, pide consejo sobre el procedimiento y los trámites a seguir posteriormente.

Mensajes titulados como "No pago la hipoteca, quemo mi casa", "sálvate de pagar la hipoteca, quema tu casa", "impide que el banco se quede con tu casa con fuego", o "cómo quemar una casa por el seguro y salirte con la tuya", son meros ejemplos de una tendencia creciente. "Todo el mundo tiene miedo", confiesa Rodríguez, quien comenta que "aconsejamos a mucha gente sobre cómo orientar sus deudas y siempre hay alternativas, pero el miedo sobre lo que está ocurriendo afecta a muchas personas".

NeighborWorks America puso en marcha un teléfono de la esperanza con servicio 24 horas, llamado Hope Now, destinado a atender las llamadas de los agobiados morosos ante el inminente embargo de su casa por el banco al fallar en el pago de sus hipotecas. "Recibimos 5.000 llamadas todos los días, en su mayoría de latinos y afroamericanos, en situación desesperada y con miedo a perder su vivienda", dijo Rodríguez.

A través del servicio telefónico tratan de reconfortar y tranquilizar al afectado y ofrecer alternativas, con el apoyo de los expertos de la organización. En Hope Now participan asesores, inversores y prestamistas que se coordinan para buscar posibilidades para que el moroso pueda mantener su casa y hacer frente a los pagos.

Hace sólo unos días, la firma Goldman Sachs calculó que el 30 por ciento de las hipotecas en EEUU podrían estar en situación de impago o en proceso de ejecución judicial hacia fines de este año.

En un discurso pronunciado el viernes, el presidente de la Reserva Federal, Alan Bernanke, dijo que al término del año pasado, más de una de cada cinco entre las casi 3,6 millones de hipotecas de alto riesgo con interés variable, estaban en morosidad grave, eso es que tenían atrasos de pago de más de 90 días, o ya estaban en proceso de ejecución".

Los bancos prestamistas iniciaron el año pasado aproximadamente 1,5 millones de ejecuciones hipotecarias, comparado con el promedio de 950.000 en cada uno de los dos años anteriores.

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