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La Coctelera

Abriendo caminos

Si no tienes una mente abierta mejor no me leas, nunca nos entenderemos.

Categoría: historia

16 Marzo 2008

Algunas curiosidades sobre el oro

Generalmente si hablamos de oro, pensamos en joyería, pero la historia de este noble metal da lugar a interesante curiosidades:

* Hipotecado por sus joyasLa primer medalla de oro olímpico fue presentada en 1908. Antes de entonces, los ganadores recibieron las medallas de plata. La medalla de oro de hoy se hace realmente de la plata, con por lo menos seis gramos (0,21 onzas) de oro puro.

* Las imágenes de Neptuno y de Urano más detalladas y más exactas fueron capturadas por los telescopios de Keck, que utilizaron los espejos revestidos en oro.

* Cada teléfono contiene el oro en el transmisor miniatura en su boquilla. Debido a su capacidad de transportar una señal superior, el oro también se utiliza para cubrir terminales del teléfono y los cables que conectan.

* Airforce uno, el avión usado por el presidente de los Estados Unidos, es protegido contra los misiles “heat-seeking” por los reflectores oro-plateados.

* La corona hallada en 1922 en la tumba de Shub-ad, reina de Mesopotamia parecía nueva aún teniendo 4000 años. El oro es oro para siempre y no envejece.

* Se ha iniciado su uso en cremas faciales o para la piel.

* Una onza (31.1 g) de oro puede ser estirada en un alambre de 100 km

* El oro puede ser martillado tan fino que una copa puede ser aplastada sobre un campo entero de fútbol.

* La pepita más grande pesó alrededor de 70,8 kg y fue encontrada accidentalmente, en la superficie de la tierra en Victoria, Australia, en 1869.

* Aun cuando el oro es raro, es más fácil de encontrar que la posibilidad de ganarse la lotería.

* La cantidad total de oro encontrado en el mundo desde el 3900 A.C. podría entrar en un cubo de sólo 18 metros por lado

* En Egipto, al principio de su historia, la plata era más valiosa que el oro, porque era encontrada menos frecuentemente en forma de pepita. (lo que es la ley de la oferta y la demanda…)

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10 Septiembre 2007

La increíble historia de la Coca-Cola: 70 años sin cambiar de precio

Aunque parezca increíble, la Coca-Cola se mantuvo 70 años (1886-1959) al mismo precio en Estados Unidos, 5 centavos por una botella de 6,5 onzas. Según recoge la revista on-line Slate, dos economistas han recogido este curioso fenómeno, que se denomina “rigidez de precios”. El problema que tuvo Coca-Cola fue básicamente tecnológico: las máquinas de venta sólo aceptaban monedas de 5 centavos, y la siguiente moneda era de 10 centavos, lo que supondría aumentar el precio en un 100%. Además, Coca-Cola surgió en una época de baja inflación y firmó contratos perpetuos con las embotelladoras. Lo más curioso es que el presidente de Coca-Cola llegó a escribir al presidente Eisenhower para que creara las monedas de 7 centavos y medio! Finalmente, en 1960 dio el salto a los 10 centavos, pero acompañado de un tamaño superior, llamado “king Size Bottle”, y con una agresiva campaña de publicidad…

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12 Abril 2007

El vino y la uva

De la misma manera que Quetzalcoatl roba el maiz y se lo da a los hombres, los dioses de Occidente hacen algo muy similar con la viña y la uva. Quizá lo que hicieron los dioses es enseñar a los hombres cómo fabricar el vino, aunque en el mito queda la duda razonable de si la planta en sí es una creación divina.

Es clara la alianza entre el vino y la religión, desde los albores mismos de la humanidad. Si en el cristianismo, por ejemplo, cambiáramos el vino, la uva y la viña por otro fruto/planta/zumo, toda la teología cristiana se derrumbaría como un castillo de naipes.

Es más, el concepto de vino es anterior al hombre mismo. Otros hombres, como el Neandertal o el Homo habilis o el Homo erectus tenían esa capacidad de fermentar la uva. Incluso los animales de cuatro patas saben cómo emborracharse, e incluso drogarse, conscientemente.

Muchos se han acercado a este misterio del vino: Jesús, Nietzsche, Osiris, Dionisos, ..., y pueblos como los hindues, chinos o japoneses. Quien haya visto la película china "Sorgo Rojo" comprobará que este zumo místico llegó a todos los rincones de Europa y Asia, y posteriormente a América.

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12 Abril 2007

¿Son estos los elfos de Tolkien?

ELFOS (alfar, sing. alfr): criaturas de gran antigüedad, fósiles prácticamente en la época en que son consignados por escrito los textos mitológicos. El elfo es común a todos los países germánicos. La antroponomástica nos muestra que se veneraba y temía a los elfos. En Inglaterra, treinta y cinco nombres propios lo demuestran; en Francia, la esposa de Pipino de Héristal se llamaba Albhaidis. En su origen, son seres benéficos, y alfr procede de una raíz indo-europea que significa «blanco, claro, luminoso». Muy pronto se confundieron con los enanos maléficos.

En el norte escandinavo, los elfos viven en Alfheimr, una de las moradas celestiales que pertenece al dios Freyr y se inscriben en la 3ra función dumeziliana (fertilidad, fecundidad). Las tríadas normánicas sugieren que fueron, en un momento dado, dioses por completo, al igual que los Ases y los Vanes.

Según los hechizos en viejo-inglés, los elfos poseían la ciencia de la magia y de los encantamientos, y el nombre de la mandragora, en viejo-alemán, albrüna, tiende a confirmar este punto: albrüna significa en efecto, «secreto del elfo», y este nombre es también el de una sacerdotisa de la que habla Tácito en Germania. Los elfos son seres en los que se creyó realmente: se les hacían sacrificios (cf. alfablot) y, hacia 1018, al escaldo Sighvad Thordarson le negó la hospitalidad un campesino que celebraba, precisamente, su culto.

Seres puros, los elfos no soportan la mancilla y, en normánico, hacer sus necesidades se decía «ir a expulsar el elfo», lo que debe compararse con una creencia de la Picardía del siglo XV que afirmaba que hacer aguas menores ponía en fuga a los trasgos. Los elfos son también los muertos bondadosos elevados al rango de genios tutelares. Olaf, hijo de Gudröd, fue apodado «Elfo de Geirstad», lugar donde fue enterrado, y Halfdan Hvitbeinn fue llorado como el «elfo de la coraza». En este sentido, los elfos serían muertos-espíritu y se opondrían a los muertos-materia, que son los enanos. Está poco clara la relación entre Wieland el Herrero (cf. Völundr) y los elfos, aunque la Edda diga por tres veces que es el «príncipe de los elfos». Se ignora también el vínculo que une a Thor con esos seres, pues sólo se pone de relieve en algunos nombres propios como «Elfo de Thor» (Thoralfr), o de plantas: la jusbarba, es decir la Barba-de-Júpiter (barba iovis) se dice en alemán «Balai» o «Hierba de Donar».

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12 Abril 2007

Guerreras Amazonas

La mitología griega hace referencia a una raza legendaria de mujeres guerreras. En "La Iliada", Homero presenta vagas indicaciones sobre estas mujeres, y el nombre que les asigna es "antianeirai", posteriormente interpretado como "odiadoras de hombres" o "parecidas al hombre". La leyenda dice que fundaron una sociedad matriarcal conformada sólo por mujeres en el noroeste del Asia Menor, en el Thermodon, entre Sinope y Trapezus, con Themiskyra como su capital. Se decía también que honraban a Ares (dios de la guerra) como su antecesor y a Artemisa (diosa de la caza). Al parecer tenían dos reinas, una se encargaba de manejar las tropas y de conquistar tierras, y la otra se encargaba de la administración de los pueblos conquistados. Para efectos de reproducción tenían relaciones sexuales con hombres de pueblos vecinos, sin mantener ningún lazo con ellos después. Como era una sociedad matriarcal, el padre no contaba dentro de sus genealogías. Los hijos varones menores eran eliminados o devueltos a sus padres, mientras que las hijas eran educadas como guerreras, y permanecían vírgenes hasta haber eliminado a tres enemigos. Las armas que utilizaban eran principalmente el arco, la flecha, y un hacha de doble filo. Se dice que para tener mayor destreza en la utilización del arco y la flecha, las amazonas quemaban o cortaban su seno derecho, de ahí el nombre de "amazonas", ya que etimológicamente viene de "a" = "sin", y "mazos" = "pechos"; pero a pesar de eso, en la iconografía artística siempre aparecen con ambos senos. Al parecer estas mujeres estuvieron en constante guerra con Grecia, y también con otras naciones. A Didorus Siculus, el geógrafo Strabo de Alejandría y a Herodoto se les deben los escritos más importantes sobre las amazonas. Herodoto conecta a las amazonas con Escitia y dice que los Sauromates descienden de ellas. Pero a pesar de que se ha escrito y se ha dicho mucho sobre ellas, no se sabe si realmente existieron o si no son más que una leyenda, de ser así es una leyenda basada en la sí comprobada existencia de antiguas sociedades matriarcales.

En Anatolia, en el siglo XX, se han encontrado vestigios escultóricos y pictóricos de tribus paleolíticas que se remontan al año 7200 a.C. aproximadamente, que bien pudieron ser las antecesoras de las amazonas. Tales descubrimientos prueban la existencia de la adoración a una "diosa madre", y demuestran que un principio femenino regía las vidas de esas tribus, este principio intervenía en el proceso de propiciar la vida, en la fertilidad, y en el tema de la muerte.

Cuando los conquistadores llegaron a América repotaron haber encontrado sociedades matriarcales con características similares a las de las amazonas en Brasil (de ahí el nombre del río Amazonas), Guyana, en el oeste del Perú, Colombia, Nicaragua, en las Antillas del oeste, México (Yucatán), y Baja California. Pero no se ha podido confirmar la existencia de todas estas sociedades, y en muchos casos sigue siendo un tema de debate entre l@s expert@s.

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14 Enero 2007

Hebreos y aztecas

Pues bien, esta extraña aventura —que tiene que haber resultado penosísima para el pueblo judío— la vemos repetida con unos paralelos asombrosos e incomprensibles en el pueblo azteca. Según las tradiciones de este pueblo, hace aproximadamente unos 800 años que su dios Huitzilopochtli se les apareció y les dijo que tenían que abandonar la región en que habitaban y comenzar a desplazarse hacia el sur «hasta que encontrasen un lugar en el que verían un águila devorando a una serpiente». En este lugar se asentarían y él los convertiría en un gran pueblo.
La región en que por aquel entonces habitaban los aztecas estaba en lo que hoy es terreno norteamericano —probablemente entre los estados de Arizona y Utah— y por lo tanto su peregrinar hasta Tenochtitlán fue notablemente más extenso que el que a los hijos de Abraham les exigió su «protector» Yahvé. La caminata de los «Hijos de la Grulla» (como tradicionalmente se llamaba a los aztecas) fue de no menos de tres mil kilómetros y no precisamente por grandes carreteras sino teniendo que atravesar vastos desiertos y zonas abruptas y de densa vegetación que ciertamente tuvieron que poner a prueba su fe en la palabra de su dios Huitzilopochtli.
Pero por fin, después de mucho caminar encontraron en una pequeña isla, en medio del lago Texcoco, el águila de la profecía devorando una serpiente en lo alto de un nopal.
Esta pequeña isla estaba exactamente donde ahora está la impresionante plaza del Zócalo, en medio de la ciudad de México. La febril actividad constructora de los aztecas —muy influenciada por otros dos pueblos que anteriormente se habían distinguido mucho por sus grandes construcciones: los olmecas y los toltecas— pronto convirtió aquellos lugares pantanosos, en la gran ciudad con la que se encontraron los españoles cuando llegaron a principios del siglo XVI. Hoy día ya apenas si quedan algunas partes con agua del lago Texcoco, pero cuando llegaron los aztecas, allá por el año 1325, el lago ocupaba una superficie notablemente mayor del valle de México.
Con lo dicho hasta aquí, no podríamos encontrar sino un paralelo genérico con lo que les aconteció a los hebreos, y ciertamente no tendríamos derecho a esgrimirlo como un argumento en favor de nuestra tesis. Pero si consideramos cuidadosamente todos los detalles de la historia de la peregrinación azteca, nos encontraremos con muchas otras circunstancias muy sospechosas. Helas aquí:
—La personalidad de Yahvé era muy parecida a la de Huitzilopochtli. Ambos querían ser considerados como protectores y hasta como padres, pero eran tremendamente exigentes, implacables en sus frecuentes castigos y muy prontos a la ira.
—Ambos les dijeron a sus pueblos escogidos, que abandonasen la tierra en que habitaban. Yahvé lo hizo primeramente con Abraham haciendo que dejase Caldea y lo hizo posteriormente con Moisés forzándolo a que abandonase Egipto al frente de todo su pueblo.
—Ambos acompañaron «personalmente» a sus protegidos a lo largo de toda la peregrinación, ayudándolos directamente a superar las muchas dificultades con que se iban encontrando en su camino.
—Yahvé los acompañaba en forma de una extraña columna de fuego y humo que lo mismo los alumbraba por la noche que les daba sombra por el día, y les señalaba el camino por donde tenían que ir, haciendo además muchos otros menesteres tan extraños y útiles como apartar las aguas del mar para que pudiesen pasar de una orilla a otra, etc. Huitzilopochtli acompañó a los aztecas en forma de un pájaro, que según la tradición era una gran águila blanca que les iba mostrando la dirección en que tenían que avanzar en su larguísima peregrinación.
—Este peregrinar en ninguno de los casos fue de días o semanas. En el caso judío, Yahvé, extrañísimamente, se dio gusto haciéndoles dar rodeos por el inhóspito desierto del Sinaí durante 40 años (cuando podían haber hecho el camino en tres meses). Huitzilopochtli fue todavía más errático y desconsiderado en su liderazgo, pues tuvo a sus protegidos vagando dos siglos aproximadamente, hasta que por fin los estableció en el lugar de la actual ciudad de México.
—Si el tiempo que ambos pueblos anduvieron errantes no fue breve, tampoco lo fue la distancia que tuvieron que cubrir. Primero Abraham fue desde Caldea a Egipto de donde volvió a los pocos años. Pero enseguida vemos a su nieto Jacob volver de nuevo a Egipto (siempre bajo la mirada de Yahvé, que era el que propiciaba todas estas idas y venidas) hasta que, al cabo de unos dos o tres siglos, vemos a todo el pueblo hebreo —por aquel entonces ya numerosísimo— de vuelta hacia la tierra prometida capitaneado por Moisés, pero dirigido desde las alturas por aquella nube en la que se ocultaba Yahvé. La distancia que tenía que recorrer el pueblo hebreo era, teóricamente, de unos 300 kilómetros; pero Yahvé se encargó de estirar esos 300 kilómetros hasta convertirlos en más de mil. La distancia recorrida por el pueblo azteca fue mucho mayor, ya que no debió de ser inferior a los tres mil kilómetros, distancia que fue fielmente recorrida por las seis tribus que inicialmente se pusieron en camino.
—Ambos pueblos tuvieron que enfrentarse a un sinnúmero de tribus y pueblos que ya habitaban la «tierra prometida» cuando llegaron los «pueblos escogidos». Los amorreos, filisteos, gebuseos, gabaonitas, amalecitas, etc., que a cada paso nos encontramos en la Biblia en guerra con los judíos, tienen su contrapartida americana en los chichimecas, tlaxcaltecas, otomíes, tepanecas, xochimilcos, etc., con quienes tuvieron que enfrentarse los aztecas en su peregrinaje hacia Tenochtitlán.
—Ambos pueblos, en cuanto fueron adoptados por sus respectivos dioses protectores, comenzaron a multiplicarse rápidamente, pero sobre todo en cuanto llegaron al lugar prometido y establecieron en él, se hicieron muy fuertes y pasaron a ser le, pueblos dominantes en toda la región, avasallando a sus vecinos. Ambos pueblos llegaron a la cúspide de su desarrollo aproximadamente a los dos siglos de haberse establecido en la tierra prometida.
—Ambos pueblos fueron adoctrinados en un rito tan raro como es la circuncisión. Este es un «detalle» tan extraño que, induce a sospechar muchas cosas, entre ellas, que Yahvé y Huitzilopochtli eran hermanos gemelos en sus gustos.
—Tanto Yahvé como Huitzilopochtli les exigían a sus pueblos sacrificios de sangre. Entre los hebreos esta sangre era de animales, pero entre los aztecas la sangre era frecuentemente humana, como en la dedicación del gran templo de Tenochtitlán cuando, según los historiadores, se sacrificaron varios miles de prisioneros, abriéndoles el pecho de un tajo y arrancándoles el corazón, todavía latiendo y sangrante, para ofrecérselo a Huitzilopochtli. Yahvé, a primera vista no llegaba a tanta barbarie, pero parece que a veces acariciaba la idea. Recordemos si no, el abusivo sacrificio que le exigió a Abraham de su hijo Isaac (y que sólo a última hora impidió) y el menos conocido de la hija de Jefté (Jue. 13). Este caudillo israelita le prometió a Yahvé que mandaría sacrificar al primer ser viviente que se le presentase a la vuelta al campamento, si Yahvé le concedía la victoria sobre los ammonitas. Cuando volvía victorioso de la batalla, la primera que le salió al encuentro para felicitarle fue su propia hija. Y Yahvé, que con tanta facilidad le comunicaba sus deseos a su pueblo, no dijo nada y permitió que Jefté cumpliese su bárbaro juramento. Y éste no es el único ejemplo de este tipo.
(Y conste que no decimos nada —para no extendernos— de los auténticos ríos de sangre que el propio Yahvé causó con las continuas batallas a las que forzó durante tantos años a su pueblo. ríos de sangre que a veces provenían exclusivamente de su pueblo escogido cuando «se encendía su ira contra ellos» cosa que sucedía (con bastante frecuencia).
—Tanto Yahvé como Huitzilopochtli abandonaron de una manera inexplicable a sus respectivos pueblos cuando éstos más los necesitaban. Yahvé —que ya estaba bastante escondido desde hacía varios siglos— se desapareció definitivamente a la llegada de los romanos a Palestina, y Huitzilopochtli hizo lo mismo cuando llegaron los españoles; y a partir de entonces, la identidad de los aztecas como pueblo, se ha disuelto en el variadísimo mestizaje de la gran nación mexicana. (Es muy dudoso, por no decir imposible, que los aztecas, pese a las promesas de su protector, logren el supremo y desesperado acto de supervivencia de los israelitas, de volver a resucitar como un pueblo de historia y características propias).
— Por supuesto, como no podía ser menos, ambos pueblos fueron instruidos detalladamente acerca de cómo habían de construir un gran templo en el lugar en donde definitivamente se instalasen. (Este es otro «detalle», como más adelante veremos, que ha sido básico en todas las apariciones religiosas a lo largo de la historia).
— Por si todos estos paralelos no fuesen suficientes, nos encontramos todavía con otro, que le confieso al lector que a mí me produjo una profunda impresión cuando lo encontré ingenuamente relatado por fray Diego Duran, uno de los muchos frailes franciscanos que escribieron las crónicas de los primeros tiempos del descubrimiento de las Américas, basados en lo que los propios indios les contaban.
El buen fraile, en su relato de las creencias de los antepasados de los aztecas, nos cuenta (por supuesto, con una cierta lástima ante el paganismo «demoníaco» en que se hallaban sumidos aquellos pueblos) que cuando el pueblo entero avanzaba hacia el sur, siguiendo siempre a la gran águila blanca que los dirigía desde el cielo, lo primero que harían al llegar a un lugar, era construir un pequeño templo para depositar en él el arca que transportaban mediante la cual se comunicaban con su dios.
Este detalle de llevar también un arca, al igual que los hebreos, y de considerarla de gran importancia pues era el vínculo que tenían con su protector, es algo que me sumió en profundas reflexiones y que me hizo llegar a la conclusión de que algunos de estos «espíritus que están en las alturas» —tal como los denomina San Pablo— tienen gustos muy afines. Y puede ser que no sólo gustos, sino también necesidades, cuantas veces se asoman a nuestro mundo, o a nuestra dimensión, en donde no pueden actuar tan naturalmente como lo hacen cuando están en su elemento.
—Todavía como un último paralelo, podríamos añadir lo siguiente: Si el Yahvé de los hebreos tuvo su contrapartida americana en Huitzilopoctli, el Cristo judío, en cierta manera reformador de los mandamientos de Yahvé, tuvo su contrapartida en Quetzalcoatl, el mensajero de Dios, instructor y salvador del pueblo azteca, que, como Cristo, apareció en este mundo de una manera un tanto misteriosa; fue aparentemente un hombre como él, y como él, se fue de la tierra de una manera igualmente extraña, prometiendo ambos que algún día volverían.
—Hasta aquí llegaban los paralelos que personalmente había investigado hace ya unos cuantos años; pero la lectura del libro de Pedro Ferriz «¿Dónde quedó el Arca de la Alianza?», ha dado pábulo a mis sospechas y a mis paralelos, con los detalles que allí aporta.
Uno de ellos es el curioso «cambio de nombres». Resulta que Huitzilopoctli tenía la misma «manía» que Yahvé (Abram-Abraham, Sarai-Sara, Jacob-Israel) y hasta que el mismo Jesucristo (Kefas, Boanerjes). Y por cierto la misma «manía» que encontramos en los modernos «extraterrestres» que con gran frecuencia les cambian el nombre a sus contactados.
—Pero no sólo eso sino que el Moisés azteca, —que era el único que hablaba con Huitzilopochtli, según Ferriz- se llamaba "Mexi y su hermana (¡porque también tenía una influyente hermana!) se llamaba Malínal. Pues bien, fonéticamente, Meshi se parece a Moshe (Moisés en la versión fonética castellana), y Malínal a María. Y aunque al lector este paralelo pueda parecerle una exageración traída por los pelos, debería saber que estos «parecidos» en cuestión de nombres propios, son algo con lo que nos encontramos frecuentemente en el mundo de lo religioso-paranormal (Chishna-Cristo; Maturea-Matarea, etc.) y son algo normal en el mundo esotérico. Son chispazos de la Magia Cósmica que escapan a nuestra lógica.
Hasta aquí los paralelos entre el peregrinar del pueblo hebreo y el peregrinar del pueblo azteca. Si todas estas similitudes las encontrásemos únicamente entre estos dos pueblos, podríamos achacárselas tranquilamente a pura coincidencia casual. Pero lo que se hace tremendamente sospechoso es que éstas y otras «coincidencias» las encontramos en gran abundancia en muchos otros pueblos de la Tierra, separados por miles de años y por miles de kilómetros.
Defendamonos de los dioses
Salvador Freixedo

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5 Enero 2007

Interesante página la del desaparecido investigador Andreas Faber-Kaiser

Os dejo el link a su web de investigación en la cual podeis encontrar lo mejor de sus viajes y sus investigaciones ufologas y religiosas.

Biografía
Andreas Faber-Kaiser (1944-1994), autor especializado en la investigación de aspectos de nuestra historia que los poderes establecidos intentan ocultar, obtuvo en 1972 el Premio Nacional de Astronáutica «Julio Marial». Fue director y editor de la revista «Mundo Desconocido», prestigiada en su momento a nivel mundial como una de las tres primeras publicaciones en su género, y galardonada en 1980 con el premio «Secinter» a la mejor revista especializada. En verano de 1988 presentó en Catalunya Ràdio el programa «Què Volen Aquesta Gent?», ciclo dedicado a la problemática extraterrestre y de los objetos volantes no identificados. Desde su fundación en 1989 y hasta mayo de 1992 fue coordinador internacional de la revista «Más Allá de la Ciencia» —La revista de mayor difusión a nivel mundial en el campo de las paraciencias—, de la que también fue Consejero Editorial, cargo que ocupó igualmente en JC ediciones S.A. De 1988 a 1994 dirigió, realizó y presentó en Catalunya Radio el programa de temática esotérica «Sintonia Alfa» alternado con el programa especial «Arxiu Secret».
Sus viajes de investigación le llevaron a buena parte de Europa, Asia, América y Oceanía, habiendo representado a España en congresos internacionales celebrados en España, Alemania, Croacia, México y Costa Rica. En agosto de 1992 abrió como primer ponente el Curso Especializado de Extensión Cultural «Grandes enigmas: los OVNIs», organizado por la Universidad Complutense de Madrid, y que constituyó el primer curso de Ufología celebrado en una universidad española.

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12 Diciembre 2006

Un futbolista especial que repudió a Pinochet

Caszely, ex jugador del Espanyol y del Levante, se negó a estrechar la mano al dictador, que ordenó torturar a su familia.

R. ÁLVAREZ / J. MARCOS - Barcelona / Madrid

Carlos Caszely (Santiago de Chile, 1950) fue un futbolista poco corriente, dentro y fuera del campo. Cuando llegó al Espanyol en 1975, procedente del Levante, alguien le preguntó que definiera su forma de jugar. "Dije que era el gerente del fútbol ya que, al igual que en una fábrica existen obreros que hacen el trabajo pero tienen un gerente que pone la firma, en el fútbol la firma es el gol", recuerda. Desde entonces se le apodó el gerente, aunque antes, mientras ponía los cimientos de su destacada carrera en el club de su vida, el Colo Colo, con el que ganó cuatro Ligas, se le apodó el rey del metro cuadrado por su habilidad dentro del área y por su capacidad goleadora. Con la selección chilena disputó los Mundiales de 1974 en Alemania -fue el primer jugador que vio la tarjeta roja que los árbitros estrenaron en aquella edición-, y de 1982 en España.

Caszely fue uno de los escasos futbolistas que criticó la dictadura de Augusto Pinochet. La repesca para el Mundial de 1974 coincidió con el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 que derribó al Gobierno de Salvador Allende. La selección chilena de fútbol tenía que jugar contra la selección de la Unión Soviética. Sin goles en la ida, el régimen comunista se negó a jugar la vuelta en un lugar, el estadio Nacional, que había sido un centro de tortura. El partido empezó, los delanteros chilenos, sin rival alguno enfrente, se pasaron el balón unas pocas veces y marcaron el 1-0. La FIFA validó la eliminatoria. "Los militares habían retirado del estadio a los detenidos para la vuelta y lo habían adecuado, para cuando vinieran los inspectores de la FIFA", recordaba el autor del tanto chileno, Francisco Chamaco Valdés. Al regreso de la expedición de la ida en Moscú, Pinochet organizó una recepción y estrechó la mano de los jugadores internacionales. Excepto la de Caszely. "Aquello tuvo consecuencias muy malas para su familia... y le prohibieron su entrada a Chile", rememora Valdés.

En septiembre de 1988, con motivo de un plebiscito, apareció una señora en televisión llamada Olga Garrido y explicó: "Después del golpe, fui secuestrada de mi hogar, vendada, torturada y vejada brutalmente". Después de afirmar que no había contado todas sus vejaciones -"por respeto a mis hijos, a mi esposo y a mi familia"-, Olga invitaba a votar "no" en el plebiscito. Aparecía después Caszely, que abrazaba a la mujer: "Esta linda señora es mi madre".

Caszely se comprometió con el Gobierno de Allende, participó en trabajos voluntarios y en la planificación de políticas deportivas populares. "Nunca me han gustado las dictaduras", recalcó por teléfono a este periódico. "Por desgracia, deben ser un 10%, pero hay gente a la que les gusta. En julio de 1973 noté que era mejor que cambiara de aires; se notaba que en cualquier momento podía darse un golpe militar como sucedió el 11 de septiembre".

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