Soy de la opinión de que aunque en la Biblia no se encontrase ni una sola contradicción igualmente sería desechable: con pasajes como los siguientes, y otros aunque no se contradigan con terceros, demuestra ella misma fehacientemente la poca credibilidad que una buena persona puede tener en ella: ¿dónde están la infinita misericordia, la infinita bondad, la infinita justicia... el infinito amor divino por sus criaturas? ¿Yahvéh no parece más bien un demonio que un Dios? ¿dónde está la diferencia entre uno y otro?:

II Tes 1, 7-9; 2, 9

Pasen, pasen las buenas personas de este planeta y entren en el mundo del horror, en el mundo del dios-demonio Yahvéh/Jehová (Jesús, según los propios cristianos y sólo ellos)

PRIMERA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 1, 28: Yahvéh ordena la repoblación del planeta tierra sin advertir que llegará el momento en que la vida en él no será posible por la superpoblación a la que se llegará. Repetida la orden en Gn 9, 7.

SEGUNDA ATROCIDAD DIVINA, que en realidad son más de una:

Yahvéh se comporta sin piedad y sin misericordia: se molestó ridículamente por lo que debió considerar un agravio tal que maldice y condena a los dolores del parto no sólo a Eva, sino a todas las mujeres. Además, la convierte en un objeto del hombre al cual deberá sumisión: Gn 3, 16. Difícilmente se puede encontrar en alguna otra parte a un ser tan atroz: condena también a toda una descendencia que no tiene ninguna culpa de nada.

¡Qué gran concepto de la justicia!

... y a todo eso teniendo presente siempre que el dios-demonio ya sabía lo que tenía que ocurrir... es más y peor, es él mismo el que decidió desde la eternidad qué ocurriría.

TERCERA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 3, 17: La excusa que da Yahvéh para la maldición del hombre es extraordinaria: le condena a trabajar para ganarse el pan "porque escuchaste la voz de la mujer", es decir, hasta en esto tiene culpa la mujer. Pero, además, maldice también a la tierra... y, repito, él mismo era conocedor y autor desde la eternidad de todo lo que iba a ocurrir.

¡Qué gran *Dios* nos propone el judeocristianismo!

CUARTA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 3, 19: Yahvéh, no totalmente satisfecho, condena a muerte a Adán y a Eva, y a toda su descendencia, en un acto de infinita misericordia.

"No morirán los padres por culpa de sus hijos, ni los hijos por culpa de sus padres" (Dt 24, 16; II Re 14, 6; II Cro 25, 4; Jer 31, 30; Ez 18, 4)

"Este hijo no morirá por la maldad de su padre... el que peca es quien morirá. El hijo no pagará la culpa del padre" (Ez 18, 17-20)

¡El horror!

QUINTA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 4, 11: Segunda maldición de Yahvéh: Caín.

SEXTA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 7, 21-23: "Toda carne que se movía sobre la tierra pereció: aves, ganados, animales salvajes y todo ser que pulula sobre la tierra y todo hombre... de cuanto existía en tierra firme, murió. Así fueron exterminados todos los seres existentes sobre la haz de la tierra, desde el hombre a la bestia... quedando sólo Noé y los que estaban con él en el arca"

"No quiere vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno solo de estos pequeños" (Mt 18, 14; II P 3, 9)

"No morirán los padres por culpa de sus hijos, ni los hijos por culpa de sus padres" (Dt 24, 16; II Re 14, 6; II Cro 25, 4; Jer 31, 30; Ez 18, 4)

"Este hijo no morirá por la maldad de su padre... el que peca es quien morirá. El hijo no pagará la culpa del padre" (Ez 18, 17-20)

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna": Jn 3, 16

SEPTIMA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 9, 6: "El que derrame la sangre del hombre, por el hombre será derramada la suya".

Primera instrucción de Yahvéh sobre la Ley del Talión. Yahvéh implanta la pena de muerte.

OCTAVA ATROCIDAD DIVINA:

Yahvéh permite la maldición de Noé a su hijo Cam: Gn 9, 25 , palabras que a la postre servirán para la justificación de la esclavitud en diversos momentos de la historia de la cristiandad.

NOVENA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 19, 24-25: Yahvéh destruye Sodoma, Gomorra, toda la llanura, con todos los habitantes de las ciudades y las plantas del suelo lanzando azufre y fuego desde los cielos: hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, niños, niños de pecho, fetos. Obviamente, Yahvéh no conoce otra manera de castigar.

"No quiere vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno solo de estos pequeños" (Mt 18, 14; II P 3, 9)

"No morirán los padres por culpa de sus hijos, ni los hijos por culpa de sus padres" (Dt 24, 16; II Re 14, 6; II Cro 25, 4; Jer 31, 30; Ez 18, 4)

"Este hijo no morirá por la maldad de su padre... el que peca es quien morirá. El hijo no pagará la culpa del padre" (Ez 18, 17-20)

"No maldeciré más... no castigaré más a los hombres..." (Gn 8, 21-22; Is 54, 9)

"No escapará quien dice mentiras": Pr 19, 5-6; Salm 101, 7

Gran Dios el *Dios del amor*

DECIMA ATROCIDAD DIVINA:

Gn 22, 10: Abraham recibe la orden de Yahvéh de matar a su hijo Isaac sin protesta alguna; está a punto de sacrificar a su hijo sin una queja, cuando antes había protestado por la destrucción de Sodoma.

Yahvéh acepta (y exige) sacrificios humanos: Gn 22, 2

"sacrificios-anatema"

DECIMOPRIMERA ATROCIDAD DIVINA (englobando todas las plagas):

Ex 12, 29-30: "Yahvéh, al filo de la medianoche, hirió a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde el primogénito del faraón hasta el primogénito del preso, y todo primogénito de los animales... y hubo un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no hubiera un muerto"

... y tan estupendo exterminio deberá ser recordado para siempre en celebración memorable:

"Este día será memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta a Yahvéh; de generación en generación como ley perpetua, lo festejaréis.»": Ex 12, 14

¿Alguien es capaz de presentar a un dios más demoníaco que Yahvéh?

Yahvéh utiliza la nocturnidad para cometer sus asesinatos.

"No quiere vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno solo de estos pequeños" (Mt 18, 14; II P 3, 9)

"No morirán los padres por culpa de sus hijos, ni los hijos por culpa de sus padres" (Dt 24, 16; II Re 14, 6; II Cro 25, 4; Jer 31, 30; Ez 18, 4)

"Este hijo no morirá por la maldad de su padre... el que peca es quien morirá. El hijo no pagará la culpa del padre" (Ez 18, 17-20)

"No maldeciré más... no castigaré más a los hombres..." (Gn 8, 21-22; Is 54, 9)

"No escapará quien dice mentiras": Pr 19, 5-6; Salm 101, 7

DECIMOSEGUNDA ATROCIDAD DIVINA.

Ex 13, 2,12-13,15-16: Yahvéh: "Conságrame todo primogénito; todo lo que abre el seno materno entre los hijos de Israel, tanto de los hombres como de los animales, es mío".

En 13, 15-16 Yahvéh especifica que esa consagración es para conmemorar la matanza que hizo de todo primogénito en tierra de Egipto.

DECIMOTERCERA ATROCIDAD DIVINA:

Ex 14, 26-28: Yahvéh masacra a todo el ejército egipcio ahogándolo en el mar Rojo y lo hace para salvar a "su" pueblo y para darse gloria a sí mismo.

"Yahvéh no hace acepción de personas" (Gn 18, 25; Dt 10, 17; 32, 4; II Cro 19, 7; Job 34, 19; Salm 92, 15; Ez 18, 25; Mt 22, 16; Mc 12, 14; Lc 20, 21; Act 10, 34; Rm 2, 11; Ga 2, 6; Ef 6, 9; Col 3, 25; Sant 2, 1,9; I P 1, 17)

DECIMOCUARTA ATROCIDAD DIVINA.

Ex 17, 8ss: COMIENZA EL EXTERMINIO. Batalla con Amaleq. Primer pueblo que encuentran los israelitas después de su salida de Egipto. Atacan a los israelitas defendiendo sus tierras ante el paso de más de un millón de personas alienas a su territorio. Con la ayuda de las artes mágicas del todopoderoso y bondadoso Yahvéh, Josué, lugarteniente de Moisés, los derrota. Yahvéh, que también es misericordioso y bueno, y no es racista pues no hace acepción de personas, elige un pueblo para exterminar a otros.

"Amalequitas, pueblo nómada del desierto del Sinaí, en la región del sur de Judá (Gn 14, 7; Núm 13, 29). Más tarde también en la región de Efraím (Jue 5, 14; 12, 15). Enemigos mortales de Israel (Núm 24, 20; Salm 83, 8), exterminados en gran parte por Saúl y David (I Sam 15; II Sam 8, 12; II Cro 4, 43)" (EB, pág. 18)

Atrocidad que engloba todos los exterminios ordenados por Yahvéh de pueblos enteros antes de la invasión de la "tierra prometida": amalequitas, cananeos, madianitas, amorreos... continuas rapiñas, masacres, anatemas, exterminios, invasiones de territorios ajenos de las hordas del dios Yahvéh, violaciones de los derechos humanos... Las hordas de Yahvéh se dedican, por orden expresa suya, a la rapiña, los sacrificios por anatema de ciudades enteras (con el asesinato de todos sus habitantes), las masacres, los asesinatos, los botines de guerra... las hordas de Yahvéh traen consigo el horror, el terror y el pánico en un baño de sangre y muerte; las hordas del Señor arrasan todo lo que encuentran: palabra y hechos del Dios del amor: "Dios es amor": I Jn 4, 8,16; Ex 34, 6; I Cro 16, 34; Salm 25, 8; 145, 9; Lm 3, 33; Ez 18, 32; Miq 7, 18; Sant 5, 11

"¡Alabad a Yahvéh, porque es bueno, porque su piedad es eterna!" (I Cro 16, 34; II Cro 5, 13; Salm 25, 8; 103, 8,17; 105, 5; 145, 9; Jer 31, 3; Lm 3, 22; Mt 5, 48; Lc 6, 36; 18, 19; Ef 5, 2; Sant 2, 13; 5, 11; I Jn 4, 16)

DECIMOQUINTA ATROCIDAD DIVINA (englobando todas las condenas a muerte dictadas por Yahvéh, especialmente el anatema, y excepto la Ley del Talión, señalada como la séptima atrocidad divina: Gn 9, 6)

Ex 21, 15 "El que golpee a su padre o a su madre, morirá sin remisión" ...

DECIMOSEXTA ATROCIDAD DIVINA:

Ex 32, 25-29: Moisés al pueblo: "¡A mí los que están con Yahvéh! Y acudieron junto a él todos los hijos de Leví. Y les dijo: Así habla Yahvéh, Dios de Israel: Cíñase cada uno la espada a la cintura. Pasad y repasad de puerta en puerta por el campamento, y que cada uno mate a su hermano, o a su amigo, a su pariente. Los hijos de Leví hicieron tal como les había ordenado Moisés, y murieron aquel día unos tres mil del pueblo"

La guinda: Los levitas quedan definitivamente investidos para el servicio de Yahvéh gracias a que asesinaron a sus hermanos de raza y les bendice por haberlo hecho: "Después dijo Moisés: Recibid hoy la investidura para el servicio de Yahvéh, pues cada uno de vosotros ha ido contra su hijo y su hermano, de suerte que hoy os da él la bendición"

DECIMOSEPTIMA ATROCIDAD DIVINA (englobando los asesinatos cometidos por la propia "mano de Yahvéh" y que no se especifique como otra atrocidad numerada)

Lv 10, 1-3: "Nadab y Abihú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en él, echaron incienso sobre el fuego y presentaron ante Yahvéh un fuego profano que él no les había mandado.

Y salió de delante de Yahvéh un fuego que los abrasó, y cayeron muertos ante Yahvéh. Dijo Moisés a Aarón: Esto es lo que había dicho Yahvéh: En los que se me acercan demostraré que yo soy santo, y a los ojos de todo el pueblo seré glorificado. Y Aarón calló"...

Yahvéh demuestra que es santo asesinando a la gente y de esa manera espera ser glorificado.

Es especial el II Sam 12, 13-15,18 en donde el bondadoso y justo Yahvéh asesina *personalmente* a un hijo de escasa edad de David: la causa es que su padre, David, había cometido pecado. Yahvéh, para castigar a David, asesina a su hijo. El Horror.

DECIMOCTAVA ATROCIDAD DIVINA: Yahvéh da instrucciones para el exterminio masivo de los habitantes de la "tierra prometida":

Dt 7, 2,16ss; 3, 21-22; 12, 29; [ 20, 10-19 ]; Jos 1, 1; 6, 2ss: "... y Yahvéh, tu Dios, te las haya entregado (a las naciones a exterminar) y tú las hayas derrotado, las darás al anatema. No pactarás alianza con ellas ni les tendrás compasión...exterminarás a todos los pueblos..."

Yahvéh habla ya de la tierra que regala a "su" pueblo, la "tierra prometida", y del exterminio que ha decretado contra todos los pueblos que la componen y que son sus legítimos habitantes.

DECIMONOVENA ATROCIDAD DIVINA.

Yahvéh implanta el estado del terror y del horror...

Dt 13, 7-11: "Si tu hermano, hijo de tu madre, o tu hijo o tu hija, o la esposa que descansa en tu regazo, o tu amigo que es como tu alma, viene a seducirte en secreto y te dice: Vayamos y sirvamos a otros dioses, dioses que no conociste tú ni tus padres, de esos dioses de los pueblos que os rodean, cercanos o lejanos, de un cabo a otro de la tierra, no consentirás en ello ni lo escucharás; tu ojo no se apiadará de él, no le perdonarás ni le encubrirás, sino que lo matarás sin remisión; tu mano será la primera que se alce contra él para hacerle morir, y, después, la mano de todo el pueblo. Lo lapidarás hasta que muera, por haber intentado apartarte de Yahvéh, tu Dios... "

Dt 13, 13-18; 17, 2-7: "Si oyes decir que de una de tus ciudades que Yahvéh, tu Dios, te da para que habites en ella, han salido hombres, hijos de Belial, de tu misma raza, y han extraviado a sus conciudadanos, diciéndoles: Vayamos y sirvamos a otros dioses, dioses que no habéis conocido, averiguarás, indagarás y te informarás cuidadosamente. Si se comprueba que tal abominación se ha cometido en medio de ti, pasarás a filo de espada a los habitantes de esa ciudad, y la entregarás al anatema, a ella y a todo lo que hay en ella, y a su ganado lo pasarás al filo de espada. Juntarás todo su botín en medio de su plaza y prenderás fuego a la ciudad con todos sus despojos, ofreciéndolo todo a Yahvéh, tu Dios. Sea para siempre un montón de ruinas y no vuelva a reedificarse. No se te pegará a la mano nada de cuanto fue dado al anatema, para que desista Yahvéh del furor de su ira...."

VIGESIMA ATROCIDAD DIVINA: Habla el Dios del amor (I Jn 4, 8,16; Ex 34, 6; I Cro 16, 34; Salm 25, 8; 145, 9; Lm 3, 33; Ez 18, 32; Miq 7, 18; Sant 5, 11), en unos versículos titulados "virginidad y matrimonio" en la mayoría de las Biblias:

Dt 22, 13-21: "Si un hombre toma una mujer y, después de unirse a ella, la aborrece, y le imputa acciones que dan lugar a habladurías que a ella le acarrean mala reputación, y él dijese: He tomado por esposa a esta mujer; pero, cuando me he legado a ella, no he encontrado las señales de virginidad, entonces el padre y la madre de la joven tomarán las señales de virginidad de la joven y las exhibirán delante de los ancianos de la ciudad, en las puertas. El padre de la joven dirá a los ancianos: Yo di mi hija a este hombre por esposa, y él le ha tomado aversión; y ahora le imputa acciones que dan lugar a habladurías, diciendo: no he hallado en tu hija las pruebas de virginidad. Sin embargo, ahí tenéis las señales de virginidad de mi hija. Y desplegarán el lienzo ante los ancianos de la ciudad. Estos tomarán al hombre, lo castigarán y le impondrán una multa de cien siclos de plata, que entregarán al padre de la joven, por haber difamado a una virgen de Israel; la tomará por mujer, y no podrá despedirla en toda su vida. Pero si la acusación fue verdad, y no se hallaron en la joven las señales de virginidad, se llevará a la joven a la entrada de la casa de su padre, y los hombres de la ciudad la lapidarán hasta que muera..."

Yahvéh el ignorante y el bárbaro; Yahvéh, el producto infame de unas tribus de pastores analfabetos culturales que le hacen decir barbaridad tras barbaridad, transformado en el "Dios del amor" por una secta de esos pastores guerreros llamada "Nazarenos" en un principio y "Cristianos" posteriormente que aceptan todo, palabra por palabra, lo escrito en el AT como verdad absoluta de su Dios (no puede ser de otra manera: se lo tienen que creer puesto que la base del NT es el AT) porque Jesús dijo que venía a hacer cumplir esa ley hasta la última tilde, es más, si Jesús era Dios esos versículos los inspiró él mismo: Mt 5, 17ss; Lc 16, 16-17; y el NT añade que el AT no puede fallar: Jn 10, 35, y que es palabra inspirada por Dios: Rm 3, 31; I Cor 10, 11; II Tm 3, 16; Ga 3, 15ss; II P 1, 19,21: el hombre, tras cansarse de su mujer y de mentir, es simplemente amonestado y multado; las jóvenes/niñas, muchas de las cuales no sangran en las uniones sexuales, y tras no poder demostrar su virginidad ante semejante "falta de prueba", serán muertas a golpe de piedra.

VIGESIMOPRIMERA ATROCIDAD DIVINA (englobando la destrucción y anatema de todas las ciudades de la "tierra prometida" que se describen en "la palabra de Dios" y que son muchas): Ya no son instrucciones para el exterminio masivo de los habitantes de la "tierra prometida"; ahora ya son las órdenes directas del grito de guerra que da comienzo al ataque de las hordas de Yahvéh dando al anatema a todo ser viviente de la "tierra prometida", la tierra que tan bondadosamente da el Dios del amor (I Jn 4, 8,16; Ex 34, 6; I Cro 16, 34; Salm 25, 8; 145, 9; Lm 3, 33; Ez 18, 32; Miq 7, 18; Sant 5, 11) a "su" pueblo:

Jos 6, 2ss: Comienza la destrucción de las ciudades de Canaán empezando por la toma de Jericó gracias a la ayuda mágica de Yahvéh el cual hace tocar trompetas, dar vueltas a la ciudad con el arca durante ciertos días... hasta que Josué dio el grito de guerra: "La ciudad será dada por anatema en honor de Yahvéh, ella y todo lo que en ella hay. Sólo quedará con vida Rahab, la meretriz, ella y los que con ella estén en casa", y las murallas de Jericó se desplomaron y dejaron entrar a las hordas de Yahvéh a sangre y fuego: "Y entregaron al anatema, al filo de la espada, cuanto había en la ciudad: hombres y mujeres, niños y ancianos, y hasta el ganado mayor y menor, y los asnos... luego prendieron fuego a la ciudad con cuanto en ella había"... y ese mismo dios había dicho a esas mismas hordas: "No matarás".

"Dejad que los niños se acerquen a mí" (Mt 19, 14)

VIGESIMOSEGUNDA ATROCIDAD DIVINA

Yahvéh se sirve de los reyes sanguinarios, crueles y déspotas de la antigüedad, llamándoles sus *Siervos* y *Ungidos* (*figura de Cristo* llega a decir un PB), para satisfacer su orgullo herido. Envía a pueblos contra pueblos porque sus elegidos, los israelitas, le han sido infieles, en un baño de sangre y horror, exterminios, deportaciones, esclavitud...

Is 10, 5; 13, 3; 24, 1ss; 30, 30-32; 34, 5ss; 41, 1ss; 57, 19: "¡Ay, Asiria, bastón de mi ira, vara que mi furor maneja!"

El PB de la BJ se cree que Asiria ataca a Israel porque su rey (Senaquerib) está en manos de Yahvéh y hace lo que éste le ordena, tal como dice su espléndido dios:

"Sin saberlo el rey de Asiria es un instrumento que ejecuta los juicios de Dios contra el pueblo rebelde. Así también, Nabucodonosor será para Jeremías un azote en las manos de Yahvéh. Pero esta misión, de la que no es consciente el invasor, no suprime su responsabilidad. Su orgullo y su crueldad serán castigados en el día elegido por Yahvéh": Pág. 1106 (VL, pág. 684)

Los pueblos invasores son los instrumentos de Yahvéh para castigar a "su" pueblo por su infidelidad y de paso se destruyen también otros pueblos; todo ocurre, pues, porque Yahvéh lo desea así. Después, por haber hecho lo que él mismo les ordenó, arremete contra los invasores porque su rey se cree que ha sido él y no Yahvéh el que ha cometido las fechorías:

"Pues bien, cuando hubiere dado remate el Señor a todas sus empresas en el monte Sión y en Jerusalén, pasará revista al fruto del engreimiento del rey de Asiria y al orgullo altivo de sus ojos. Porque dijo: «Con el poder de mi mano lo hice, y con mi sabiduría, porque soy inteligente, he borrado las fronteras de los pueblos, sus almacenes he saqueado, y he abatido como un fuerte a sus habitantes... Quebrantaré a Asiria en mi tierra, sobre mis montes le pisotearé. Se apartará su yugo de sobre ellos, su fardo de sobre sus hombros se apartará.»": Is 9, 12-13; 14, 24ss

En efecto: Yahvéh castiga a los asirios, anteriores aliados suyos, con la destrucción de su imperio por parte de los caldeos; después, no contento, arremete contra sus nuevos aliados, los caldeos, y manda a los persas contra ellos.... Yahvéh envía a pueblos contra otros pueblos.

Gran dios Yahvéh, el dios-demonio favorito de los judeocristianos.

VIGESIMOTERCERA ATROCIDAD DIVINA

"Yo soy el Señor... y creo la luz y creo la oscuridad. Yo hago la paz y creo el mal. Yo soy el Señor que hago todas estas cosas": Is 45, 6-7

Yahvéh es el creador del mal, de la desgracia.

"El mal"

VIGESIMOCUARTA ATROCIDAD DIVINA

Mt 2, 16-18: "Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos... "

¿Era imprescindible que Yahvéh permitiese semejante salvajada? Yahvéh avisa a José y le dice que se vayan a Egipto: no avisa a nadie más. Maravillosa la infinita bondad y misericordia de Yahvéh: puestos a dejar morir, ¿por qué no permite que fallezca Herodes y deja en paz a los niños?

"Entonces se cumplió lo dicho por el profeta Jeremías: `Un clamor se ha oído en Ramá, mucho llanto y lamento: es Raquel que llora a sus hijos, y no quiere consolarse, porque ya no existen´"

Peor todavía: resulta que la matanza de niños es PARA que se cumpla una profecía de Jeremías. Ahora se entiende: el bondadoso Yahvéh no puede (luego no es omnipotente) volverse atrás y pasar por alto la masacre pues él mismo había profetizado que en el nacimiento del Mesías habría una masacre de niños, para no perder el hilo de sangre y violencia en toda su excelente revelación, según creen Mateo y los exegetas cristianos (que no los judíos). Lástima que las palabras de Jeremías no se referían para nada a lo que pretenden: obviamente es una invención de Mateo que desea que se cumplan profecías (en donde no las hay) exclusivamente para demostrar que Jesús era el Mesías, y no le importa verter en la *palabra de Dios* disparates, falsedades y masacres: no hay ningún historiador, ni judío ni romano, que narre nada parecido al pasaje de Mateo del asesinato de los llamados *santos inocentes*, y hay que tener presente que todos ellos eran muy minuciosos en sus crónicas, Flavio Josefo el primero y el asesinato de todos los niños de menos de dos años de Belén y toda su comarca (probablemente centenares de niños) no podía pasar por alto a nadie y Josefo, que escribió una historia de Herodes muy minuciosa, tampoco dice una palabra. Mateo consigue, además, los primeros mártires para su calenturienta visión de lo que debe ser la llegada del Mesías.

"No quiere vuestro Padre que está en los cielos que se pierda uno solo de estos pequeños": Mt 18, 14; II P 3, 9

"Dejad que los niños se acerquen a mí": Mt 19, 14

"Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna": Jn 3, 16

VIGESIMOQUINTA ATROCIDAD DIVINA

Jn 9, 2-3; 11, 4; [ Mt 9, 2 ]; Ecli 18, 21: "Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?. Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios"

"... los signos de Dios", especifica el PB de la BJ (pág. 1565)

Comienzo de los signos de Jesús: Jn 2, 11 algunos de los cuales, al parecer, tienen que hacerse "gracias" a las enfermedades o dolencias de las personas o, dicho de otra manera, esas enfermedades son para que se manifiesten las obras o signos de Dios mediante Jesús. ¡Qué gran mensaje el de Jesús!: los enfermos tienen la enfermedad para que Jesús pueda manifestar la gloria de Dios curándolos... los cuatro enfermos que sanó, los demás, ¿qué?. ¡El mensaje del disparate!

VIGESIMO SEXTA ATROCIDAD DIVINA

Act 5, 1-10: "Un hombre llamado Ananías, de acuerdo con su mujer Safira, vendió una propiedad, y se quedó con una parte del precio, sabiéndolo también su mujer; la otra parte la trajo y la puso a los pies de los apóstoles. Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás se adueñó de tu corazón para mentir al Espíritu Santo y quedarte con parte del precio del campo? ¿Es que no era tuyo mientras lo tenías, y, una vez vendido, no podías disponer del precio? ¿Por qué determinaste en tu corazón hacer esto? No has mentido a los hombres, sino a Dios.» Al oír Ananías estas palabras, cayó y expiró. Y un gran temor se apoderó de todos cuantos lo oyeron. Se levantaron los jóvenes, le amortajaron y le llevaron a enterrar. Unas tres horas más tarde entró su mujer que ignoraba lo ocurrido. Pedro le preguntó: «Dime, ¿habéis vendido el campo en tanto?» Ella respondió: «Sí, en eso.» Y Pedro le replicó: «¿Cómo os habéis puesto de acuerdo para poner a prueba al Espíritu del Señor? Mira, aquí a la puerta están los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevarán también a ti.» Al instante ella cayó a sus pies y expiró. Cuando entraron los jóvenes, la hallaron muerta, y la llevaron a enterrar junto a su marido.

El gran dios Yahvéh/Jesús, el del infinito amor, asesina a un matrimonio porque se han quedado parte del dinero que les dieron por lo que vendieron (de lo suyo) y sólo entregaron la otra parte a la comunidad. Y cundió el temor entre los demás componentes de la comunidad; Yahvéh se impone gracias al terror:

"Un gran temor se apoderó de toda la Iglesia y de todos cuantos oyeron esto": Act 5, 11

Una de las más antiguas muestras de implantación del terror que posee la Humanidad: ¡Qué gran palabra la de Yahvéh/Jesús! ¡Qué gran revelación!

Al igual que Hitler, el señor Stalin también debía tener una Biblia bajo la almohada: sus represalias y condenas a muerte no distan mucho de las del maestro Yahvéh aunque ellos sólo fueron unos aprendices suyos.

[ Jos 7, 25-26 ]

VIGESIMO SEPTIMA ATROCIDAD DIVINA

Rm 11, 32: "Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia"

La rebeldía del hombre es por decisión de Dios: él encerró a todos los hombres en la rebeldía para poder usar su misericordia... aunque no la usa para con todos sino para quien quiere y para quien le place: es decir, Dios está jugando con su creación, a la cual usa como títere que no tiene derecho alguno: ver el versículo 35, el siguiente relacionado en la crítica

"Yo hago gracia a quien quiero y misericordia a quien me place": Ex 33, 19

La perversidad a su máximo esplendor: Yahvéh el dios-demonio

[ Gn 3, 6 ]

VIGESIMO OCTAVA ATROCIDAD DIVINA

I Cor 14, 33-35; Gn 3, 16; Ef 5, 22-24; [ I Tm 2, 9-10; 2, 11-12; 2, 13-15; I P 3, 1-6 ]: "Como en todas la iglesias de los santos, las mujeres cállense en las asambleas; que no les está permitido tomar la palabra; antes bien, estén sumisas como también la Ley lo dice. Si quieren aprender algo, pregúntenlo a sus propios maridos en casa; pues es indecoroso que la mujer hable en la asamblea"

Pablo vuelve a la carga con su misoginia: de todos es conocido el resultado en la sociedad cristiana de semejantes versículos, la degradación de la mujer como persona

Sin embargo, más tarde les dice a los romanos:

"Os recomiendo a Febe, nuestra hermana, diaconisa de la iglesia de Cencreas": Rm 16, 1

"Mujer/misoginia"

I Cor 7, 1-2; 7, 10-11; 11, 3-10

¡Qué bien! ¡Qué gran Dios el judeocristiano! ¡La gran envidia de las demás religiones!

¡Qué vergüenza!

Y para postre, el demonio Yahvéh hace mofa de sus acciones.

Yahvéh: "Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere"