Yahvéh, el injusto, cruel y perverso
Yahvéh, el dios-demonio: Ex 18, 1ss
Es injusto y cruel porque hace culpables a todas las criaturas que todavía tienen que nacer de un pecado cometido únicamente por sus dos primeras creaciones humanas pero, además, es infinitamente perverso porque ya tenía montado desde la eternidad todo el plan correspondiente para que pecasen.
Es injusto porque elige a un único pueblo de entre todos los de la Tierra para darle su revelación, olvidándose de los demás:
"Aquél día pactó el Señor una alianza con Abraham.... A tu descendencia le daré yo esta tierra....": Gn 15, 18; 17, 7...
Además, no da su revelación a todos los israelitas sino sólo a los que viven a partir de la aparición de Moisés en la Historia, según los escritos bíblicos.
No contento con eso, Yahvéh intenta exterminar a todas las naciones que considera un estorbo por lo que no vale la excusa de que en un principio escogió un pueblo como primicia de su posterior salvación mundial: en efecto, si ordena el exterminio masivo (mucho antes del Sr. Hitler, don Adolf) de pueblos enteros no nos podemos creer que tenía preparada la salvación fuera de Israel.
Es injusto y cruel porque asesina indiscriminadamente al justo y al pecador en exterminios masivos considerando a los niños de pecho y fetos de las mujeres embarazadas tan perversos como sus padres: Lm 4, 4.
Es injusto porque durante miles de años permite que la gente no tenga ni idea de la existencia del infierno, cielo, purgatorio, Espíritu Santo, de premios o castigos tras la muerte... ni siquiera le dice nada a su pueblo elegido hasta que lo manifiesta por medio del NT. Es injusto porque da esa revelación y salvación no en los albores de la creación sino mucho tiempo después con lo que otros millones de personas se quedaron sin recibir esa salvación y/o sin conocer al "Dios verdadero".
Es injusto porque millones de buenas personas de otras religiones o sin religión no podrán salvarse por no conocer o no admitir su revelación y salvación, que es con lo único que se puede salvar toda persona (Act 4, 12; I Jn 5, 5-13): permite que nazcan almas en países en donde no se ha conocido ni se conoce su doctrina y su amenaza de que fuera de ella no hay salvación. Por esa misma causa es también cruel y no es ni bueno ni misericordioso.
Es injusto porque deja que nazcan niños con taras, algunas de las cuales impedirán que el individuo pueda alabar o agradar a su Dios.
Es injusto y cruel porque permite que exista un tal Satanás (peor, él mismo lo creó), en una rebuscada y rocambolesca obra de teatro, el cual sabe perfectamente que no puede ganar jamás a su creador pero le obliga a representar su papel en esa obra.
Es injusto porque crea ángeles perfectos (¿perfectos como él?) y hombres imperfectos, o al menos permite que lo sean.
Es injusto y cruel porque cuando los crea sabe todo lo que les va a ocurrir pero, teniendo en cuenta que es él mismo el que les designa su papel para esa obra de teatro, es consecuentemente también perverso: ya ha decidido que unos cuantos se le opongan y sean condenados al infierno eterno.
Es cruel y con premeditación porque sabe el futuro (Is 42, 9; 46, 10) y sabiendo lo que le tiene que pasar a cada persona que nace igualmente deja que nazca. Es más, es él mismo el que decide qué le tiene que pasar, por lo que también es perverso. Deja que nazcan los que no se salvarán y los que cometerán atrocidades. A pesar de eso deja que nazcan un tal Torquemada, un tal Hitler, un tal Heydrich, un tal Mengele, un tal Stalin, un tal Pol-Pot... No hay salida: Yahvéh crea a las almas (Zc 12, 1; Ecle 12, 7; Is 42, 5; Act 17, 25) antes de la materia y por lo tanto es él el que decide cómo serán. La suposición de que crea las almas para hacer una prueba de si serán buenas o malas, como alguien defiende, es un disparate: la prueba es inútil si él mismo decide cómo van a ser. Yahvéh no hace sólo las almas de esa manera sino también los cuerpos: I Cor 15, 38ss; II Mac 7, 22. También por eso es injusto y cruel: da más belleza física a unas personas que a otras, cosa determinante en muchas situaciones de la vida. Es injusto porque hace una creación a la cual ya le ha predeterminado su final: en efecto, si desde incluso antes de la creación de la materia ya tiene creados a Jesús, ángeles, diablo, almas... es que ya lo tiene todo planificado, ya tiene escogidos a sus elegidos (Ef 1, 4) como él mismo dice en varios versículos, por lo que el hombre no es libre para seguir el camino que desee: nadie puede escoger "B" si el Dios en cuestión sabe que escogerá, o peor todavía, si decidió que escogiese "A"; de otra manera resultaría que el Dios omnisciente se habría equivocado. Es más, es obligado a seguir el camino trazado desde la eternidad bajo pena de castigos espantosos. Por ese hecho es merecedor del atributo de perversidad infinita máxime teniendo en cuenta que tiene decidido quién va a escoger su camino y quién no.
"librealbedrio".
Es injusto porque da a conocer su revelación de tal manera (oscura, tanto que gracias a ella surgen herejías y sectas por doquier diciendo cada una de ellas que es la poseedora de la única verdad revelada y que todos los demás están equivocados, con contradicciones continuas, con disparates de toda clase, con atrocidades cometidas por el propio Dios...) que muchas personas pusieron y ponen en entredicho o negaron y niegan que esa revelación pueda provenir de un verdadero Dios.
Es injusto y cruel porque permite que la (supuesta) institución terrenal creada por él cometa atrocidad tras atrocidad, no sólo con consecuencias nefastas físicas sino también mentales para con las propias personas que se le acercan, durante prácticamente toda su existencia, o al menos desde que tuvo poder.
Es injusto y cruel porque permite que otras congregaciones falsas (según la mayoritaria) estén de por vida engañadas. Claro que como también las congregaciones minoritarias dicen que los falsos son los otros...
Es injusto porque manda a un ungido suyo (o se envía a sí mismo según la mayoría de los cristianos) para permanecer en la Tierra, es decir, en contacto con los humanos pero sólo unos pocos tendrán opción de verle y por escaso tiempo. Es injusto, cruel y perverso porque la estancia en la Tierra de su enviado no conlleva un fácil esclarecimiento de lo que quiere exactamente el Dios sino que el dejar esa revelación en manos de unos irresponsables que no se ponen de acuerdo en prácticamente nada de lo que narran (ni siquiera en si era o no Dios) consiguen el efecto contrario, es decir, que haya personas que de ninguna manera pueden creerse que semejantes escritos sean de revelación divina, como ya se ha dado a entender antes.
Es cruel porque haciendo uso de su poder y pudiendo hacer su creación sin hacer padecer a las cosas creadas escoge el camino más difícil y complicado para ellas.
Es injusto y cruel porque da más inteligencia a unas personas que a otras: las primeras tendrán un escudo, una defensa delante de los que pretenden apropiarse de sus mentes y personalidad, mientras que las personas que no tienen esas defensas tendrán que sucumbir ante el dios-asesino, su pretendida revelación y convertirse en esclavos.

Tonia dijo
Hummm... interesante, se lo mostraré a mi profesor de ética, un cura, para hacerlo pasar un mal rato ;)
10 Diciembre 2005 | 05:28 PM