Dios creó al burro y le dijo: llevarás siempre cargadas tus espaldas, trabajarás duro y vivirás 50 años a lo que el burro respondió que preferiría no vivir más de 20 a lo cual dios accedió.
Luego creo al perro y le dijo: cuidarás de tus propiedades y las del amo y vivirás 30 años, pero el perro al igual que el burro quiso vivir menos tiempo, no más de 15 años a lo cual dios accedió de nuevo.
Después creo al mono y le dijo que andaría de rama en rama y serviría para hacer de reir a los más jovenes para lo cual viviría 40 años, pero este tampoco quiso tan longeva vida pidiendo sólo 10 años a lo cual el señor misericordioso accedió de nuevo.
Por último quiso crear a un ser inteligente, el ser humano, al cual ofreció ser el ser dominante de la tierra, el amo de perro y burro, el único ser inteligente y vivir 20 años, pero este le pidió al señor que le diese más vida, aunque fuese la que había quitado al burro, al perro y al gato.
Entonces el señor vió egoismo en el hombre, pero tras pensarlo con tranquilidad accedió a su petición con la misericordia que anteriormente había denostado y este es el resultado: un hombre hasta los 20 años vive como tal, de los 20 a los 50 trabaja como un burro, llevando su casa y su familia siempre a cuestas, de los 50 a los 65 es como un perro, cuida de su casa y su propiedad pra sus hijos los cuales ya le abandonaron, y a partir de los 65 es como un mono, va de casa en casa haciendo de reir a los nietos.
Dios no deja nada al azar y por eso el hombre es como es a día de hoy.
Dedicado a Rafa, un anciano que cuando se sube al autobus siempre me entretiene y me enseña algo nuevo.