Querido Santa Claus, te extrañará que te escriba hoy 25 de diciembre, pero quiero aclarar ciertas cosas que me han ocurrido desde que te mandé mi carta, lleno de ilusiones, en las que te pedía que me trajeras una bicicleta, una Play Station y un par de patines.

Quiero comentarte Santa Claus que me maté estudiando todo el año, tanto que no sólo fui de los primeros de la clase, sino que creo que no hubo nadie que se portara mejor que yo ni con sus papás, ni con sus hermanitos, ni con sus amiguitos y ni con sus vecinos.

Hacía recados sin cobrar, ayudaba a los viejecitos a cruzar la calle y no había nunca algo que no hiciera por mis semejantes, y sin embargo…. ¡¡¡QUÉ HUEVOS LOS TUYOS SANTA CLAUS!!! ….Mira que dejarme debajo del arbolito una puta peonza, una mierda de trompeta y un maldito par de calcetines, ¡QUÉ CAGADA!.

¿Qué coño te has creído barrigudo? O sea que me porto como un imbécil todo este año para vengas con una mierda de este calibre; y no conforme con eso, al hijo de la vecina que es un inbécil, que le grita a su mamá, a ese tonto de las pelotas le trajiste de todo lo que te pidió.
Santa Claus eres un incompetente y un falso, y por mi te puedes ir a tomar por el culo.

Pero eso sí, no dejes de venir el año que viene porque voy a reventar a pedradas a tus putos y sarnosos venados: Empezando por esa mierda de Rudolph que tiene nombre de homosexual. Te los voy a espantar para que tengas que joderte, caminando a pie como yo ¡cabrón!, ya que la bicicleta que te pedí era para ir al colegio, que queda a dos kilómetros de casa.

¡¡¡Aaah!!! y no quisiera despedirme sin antes mentarte a la madre que te parió ¡ojalá que cuando hayas subido muy alto se te de la vuelta el puto trineo y te pegues una buena hostia por ser tan hijo de puta!. Pero eso sí, te advierto que el año que viene vas a saber de verdad lo que es un niño cabrón.
Atentamente, Nano

P.D.: La peonza, la trompeta y el par de calcetines, puedes recogerlos cuando quieras y metértelos por el culo.