Bodyfitness nº 107:


Os voy a hablar de una planta que tiene connotaciones místicas y hasta religiosas.

El cardo mariano tiene una sabia lechosa y desde hace siglos se usa como remedio medicinal para numerosos trastornos de la salud, pero especialmente en todo aquello relacionado con los problemas del sistema digestivo.

La gente denominaba a esta sabia la leche de María o de Nuestra Señora, porque la leyenda cuenta que el cardo, una planta fea y espinosa, obtuvo su sabia lechosa y casi mágica cuando la virgen la regó con la suya propia para dotarla de las propiedades curativas, incluso se decía que cuando las madres recientes tomaban su sabia, éstas tenían mayor flujo lácteo para amamantar a sus hijos.

Pero volvamos al planteamiento original.

¿Sois de los primeros o de los segundos? Es decir, todo deportista como es lógico quiere ser lo mejor que pueda, y eso es legítimo, pero ¿os importa también vuestra salud o no? Seamos claros, el deporte genera salud y bienestar físico, porque la práctica del ejercicio regular es positivo en todos los conceptos, pero también tiene sus límites.

Hay un refrán que dice que demasiado de algo bueno también mata, o sea que el exceso de algo beneficios lo convierte en dañino.

El problema sobreviene cuando uno se obceca con ganar una prueba a cualquier precio, o en mejorar el rendimiento o su composición corporal y para ello incurre en cualquier práctica que pueda ayudarle en ese sentido.

Cuando se lleva el cuerpo al límite es cuando se ataca al hígado, que constituye la primera barrera de defensa del organismo y el laboratorio químico donde se realizan todas las reacciones de síntesis y de depuración.

Para que lo entendáis mejor, vamos a repasar someramente las funciones de la glándula hepática.

EL LABORATORIO QUÍMICO DEL CUERPO

Para empezar el hígado es el órgano más grande del cuerpo, pesa entre kilo y medio y dos kilos en el hombre y está involucrado en la producción de energía puesto que el glucógeno se sintetiza y se almacena en él.

Algunas de sus numerosas y complicadas acciones incluyen la descomposición de elementos químicos complejos, la síntesis de numerosas moléculas, especialmente la de moléculas proteicas.

El hígado actúa como una estación de limpieza, eliminando toxinas y desactivando hormonas y drogas.

Las células de Kupffer que revisten los vasos sanguíneos de la glándula hepática exterminan los elementos indeseables y organismos infecciosos que llegan a él por la circulación a través de la vena porta.

La hormona del crecimiento cuando llega al hígado se metaboliza, o degrada, y a partir de ella se producen los factores de crecimiento, los IGF, asimismo todas las hormonas acaban siendo desactivadas en este órgano.

Hay muchas sustancias en el torrente sanguíneo que indican importantes acontecimientos en los tejidos del cuerpo, éstas pueden aparecer naturalmente como las hormonas que producen las glándulas endocrinas, pero también hay sustancias exógenas como los medicamentos o las drogas.

En todos los casos es tarea del hígado modificar esas sustancias biológicamente activas para que pierdan su efecto biológico.

Este proceso se conoce como de destoxificación.

El alcohol también se elimina en el hígado, por eso su consumo excesivo conduce a la enfermedad hepática.

Cuando el hígado ha enfermado o está agotado, pierde su capacidad para eliminar las sustancias endógenas y exógenas, así como para realizar la síntesis de proteínas, de glucógeno y de hormonas.

Cuando eso sucede se producen cantidades anormalmente altas de hormonas que originan trastornos importantes, por ejemplo, la aldosterona controla los niveles de sal y de agua en el cuerpo, si el hígado no la elimina la acumulación de ésta da como resultado la hinchazón de los tejidos y la retención de agua.

El exceso de estrógeno, la hormona femenina, lleva al desarrollo de rasgos femeninos en el varón, por eso los enfermos hepáticos padecen con frecuencia ginecomastia, o sea aumento de tejido mamario en el pecho.

Los fármacos también tienden a surtir un efecto de mayor duración cuando el hígado está enfermo.

Sin embargo, la importancia de este órgano no acaba con la eliminación de fármacos, hormonas, elementos tóxicos y el alcohol, sino que todas las sustancias derivadas de la digestión pasan tarde o temprano por él.

Elabora glucógeno con la glucosa absorbida desde el intestino y el exceso se transporta a las células adiposas para ser depositado como grasa.

El hígado es asimismo fundamental en la manera de tratar las proteínas y aminoácidos del cuerpo.

En resumen, nadie puede rendir óptimamente sin un hígado en perfectas condiciones.

Ahora bien, la propia tensión del deporte y la actividad deportiva ya pone un estrés superior sobre esta glándula y si a eso sumamos el uso de fármacos y hormonas que algunos hacen para incrementar su rendimiento, la ingestión muy elevada de proteínas; habrá que admitir que muchos deportistas someten a un excesivo trabajo a sus hígados.

EL MEJOR AMIGO DEL HÍGADO

Hay una gran variedad de plantas de la familia de las consideradas malas hierbas por los agricultores, ya que pueden entorpecer las cosechas, entre ellas hay varios tipos de cardos.

El cardo mariano, silybum marianum, es una planta anual o bienal de tallo erguido, acanalado, de hojas con nerviaciones blancas onduladas y bordeadas de espinas.

Su flor es púrpura y de los frutos maduros y semillas se obtiene un aceite esencial, proteínas y unos compuestos amargos.

No obstante, las sustancias más importantes medicinalmente hablando son la silibina y sobre todo la silimarina, unas flavonas que han demostrado en numerosos estudios científicos y médicos su enorme capacidad para proteger al hígado y estimular la regeneración de las células hepáticas dañadas.

La silimarina acelera la recuperación de la hepatitis, de la inflamación hepática causada por virus, medicamentos y sustancias tóxicas.

Es tan poderosa su acción de regeneración celular que la silimarina ha conseguido sanar hígados con cirrosis hepática.

Además, la silimarina posee propiedades antioxidantes, que neutralizan las acciones de los radicales libres que se forman con el oxígeno y ciertos contaminantes.

También se ha podido comprobar que esta sustancia puede prevenir la formación de piedras biliares y reducir los niveles de colesterol de la bilis.

Estudios efectuados con protocolo doble ciego han puesto de manifiesto que la administración de 140 miligramos de silimarina tres veces al día durante 90 días normalizó totalmente las funciones hepáticas, a pesar de abandonar la medicación.

En otro estudio 70 pacientes con cirrosis por consumo de alcohol mejoraron sustancialmente con 140 miligramos de silimarina tres veces al día.

Otro estudio de gran alcance efectuado con 2.

600 pacientes con distintas enfermedades hepáticas crónicas recibieron 560 miligramos al día de silimarina durante ocho semanas y al final un 63% experimentaron la total resolución de los síntomas.

Además, no se detectaron efectos secundarios de ningún tipo.

La silimarina se usa hoy también como antídoto contra ciertos agentes que dañan el hígado, como ciertas setas y sustancias químicas.

Al parecer la silimarina actúa en estos casos alterando la estructura de la membrana celular externa de la toxina evitando así su penetración en el interior de la célula y estimula la regeneración del hígado y la formación de nuevos hepatocitos, que son las células hepáticas sanas.

RESUMEN

El extracto de la planta llamada cardo mariano, la silimarina, posee propiedades muy destacadas para tratar las enfermedades hepáticas y de la vesícula biliar, ayuda a prevenir el daño al hígado por uso de drogas, de alcoholismo y a reducir la tensión que este órgano puede padecer, así como también contribuye a evitar la intoxicación por setas y otras sustancias tóxicas.

En las tiendas de dietética y herboristería se puede encontrar preparaciones de cardo mariano.

Si lo compráis en planta sabed que es menos eficaz puesto que la silimarina es un extracto que representa una muy pequeña parte de su composición.

Existen por el contrario otras preparaciones a base de comprimidos o cápsulas a base del extracto puro, lo cual es más eficaz.

La dosis más aconsejable se halla entre los 200 y los 400 miligramos al día en varias dosis, aunque se han efectuado estudios a largo plazo en los que se ha usado hasta el doble sin haber observado el mínimo efecto secundario.

Por consiguiente, si además de preocuparos por rendir más deportivamente y de acumular más y más músculo, también os preocupa vuestra salud, no olvidéis que en ambos casos el hígado constituye el laboratorio químico y la glándula maestra tanto para progresar más como para gozar de buena salud.

Todo lo que hagáis por su fortalecimiento os será devuelto con creces y hoy por hoy lo mejor que podéis hacer es incluir en vuestro régimen alimenticio la silimarina en forma de extracto de cardo mariano, sencillamente porque es el mejor amigo del hígado.