Los ricos españoles que no salen en Forbes@C. Ribagorda / R. J. Lapetra
Sábado, 17 de marzo de 2007
Construido por Ventura Rodríguez en el siglo XVIII, suma 3.500 metros cuadrados en pleno centro de Madrid, junto a la Plaza de España. Jardines diseñados por el prestigioso Sabatini, cementerio de perros y, sobre todo, una inmensa colección de arte que rivaliza con la de la Familia Real por el Top one. Es el Palacio de Liria, propiedad de la Duquesa de Alba, imposible calcular su valor. Sólo una pista: el metro cuadrado en la zona supera los 6.000 euros.

No es todo. Propietaria de numerosos castillos y palacios como el de Coca en Segovia, Montereo en Orense, o el palacio de Piedrahita, en Ávila; de varias fincas en Córdoba, Sevilla y Ávila; de cuadros de autores como Goya o Tiziano… la fortuna de la Duquesa de Alba es incalculable, aunque una revista, Eurobusiness, se ha atrevido a cifrarla en 600 millones de euros. Obviamente, se quedan cortos.

Precisamente por la dificultad de calcularla, la Duquesa de Alba no aparece en la lista de millonarios del planeta que elabora cada año la revista Forbes. En esa lista, publicada la semana pasada, aparece de nuevo Amancio Ortega (Zara), Rafael del Pino (Ferrovial), y, entre otros, las hermanas Koplowitz, Alicia y Esther (FCC). Además, fruto del ‘boom’ inmobiliario que ha vivido el país, se han incorporado nuevos ricos como Enrique Bañuelos (Astroc), Luis Portillo (Inmocaral) o Luis del Rivero (Sacyr).

Pero hay vida más allá de Forbes y la Duquesa de Alba es sólo un ejemplo. Los hay mucho más desconocidos y también más ricos. Por ejemplo, Isidoro Álvarez. Presidente de El Corte Inglés, el sobrino de Ramón Areces, fundador de estos grandes almacenes, tiene el 57% de la compañía. Aunque calcularlo es complicado, precisamente esta semana se ha celebrado un juicio por la diferente valoración que las ramas de la familia hacían del grupo, todos están de acuerdo en situarlo en una horquilla de entre 14.700 y 16.600 millones de euros. Su 57%, por tanto, vale entre 8.379 y 9.462 millones. Eso le llevaría directamente a pelear con la familia Del Pino por el segundo puesto del ranking español.
Aficionado a la fabada y a la caza -solía reunirse en el Ritz a comer con otros ilustres asturianos-, habría que añadir a su patrimonio varias fincas en Ciudad Real y Badajoz. En ellas suele cazar con Juan Abelló, que sí está en la lista Forbes, con quien está emparentado: una de las hijas de Isidoro, Marta, se casó con un hijo del ex banquero, Juan.

Junto a Isidoro Álvarez, hay otras dos familias que, aunque no están en Forbes, son de sobra conocida por su riqueza. Se trata de los hermanos Juan y Carlos March, dueños de la Banca March y de la Corporación Financiera Alba, que tienen numerosas inversiones en bolsa, principalmente el 20% de ACS (3.027 millones de euros). Los otros son los primos Alberto Cortina y Alberto Alcocer, los Albertos, que tienen, entre otras, el 12% de ACS (1.816 millones) y el 18,5% de la papelera Ence (282 millones).

Carceller: cervezas y petróleo

Aún más escurridizo para los actos públicos que Isidoro Álvarez es Demetrio Carceller. Persona seria, seca en el trato, educado en Inglaterra y con un título MBA en Estados Unidos, Carceller es el presidente del Grupo DAMM y de Disa, la distribuidora petrolífera canaria que fundara su abuelo hace más de un siglo.

La familia Carceller controla el 25% de la cervecera catalana, según la CNMV. Esta participación vale en Bolsa casi 500 millones de euros. Además, DAMM, que facturó en 2006 más de 680 millones, tiene el 5% de Ebro Puleva, lo que, a precios de mercado, supone 133 millones.

Su fortuna se completa con una pequeña participación en Sacyr (el 0,007%) y con Disa, compañía que tiene 500 estaciones de servicio en España (incluidas las de Shell que adquirió en 2005) y que controla un 5% de CLH (171 millones de valor en Bolsa). Carceller acumula, sin duda, una de las grandes y más ocultas fortunas de España. Ha tenido problemas en varias ocasiones con la justicia por supuesto fraude fiscal aunque no ha sido condenado, de momento, en ninguna de ellas.

Otra de esas grandes fortunas imposibles de calcular porque no están en Bolsa es la de José Manuel Lara, presidente del Grupo Planeta. Empedernido fumador y ‘enganchado’ a la coca-cola, es una de los hombres más ricos e influyentes de España. Dueño de periódicos con ideologías tan dispares como La Razón y el Avui, españolista e independentista catalán, respectivamente, Lara tiene a través de Inversiones Hemisferio el 2,7% del Banco Sabadell (286,3 millones), el 5,18% de Metrovacesa (que adquirió en diciembre por 632 millones), el 15,8% de la aerolínea Vueling y el 6% de Catalana de Iniciatives, entre otras. Además, controla junto a los italianos de De Agostini el 40% de Antena 3 Televisión, cuyo valor en Bolsa es de más de 1.500 millones de euros.

Juan Roig, rey de Valencia

Heredó una humilde tienda de su padre, Cárnicas Roig, en 1981 y desde entonces ha ido ampliando el negocio hasta convertirlo en Mercadona, una de las 15 empresas españolas que más facturan (ingresó el doble que Acciona, por ejemplo). De hecho, en 2006 facturó 12.158 millones de euros, más que la división de Grandes Almacenes y tiendas de El Corte Inglés, que rozó los 10.000 millones.

Juan Roig controla directamente el 50,66% de Mercadona a través de la sociedad Finop y su hermano Fernando, otro 12%. La empresa supera los 1.000 millones de fondos propios y su patrimonio, como en el caso de Lara, es incalculable.

Gran aficionado a la caza, otro de los ricos que no aparecen en Forbes es Juan Luis Arregui. Fundador de Gamesa, de la que todavía es consejero y mantiene un 0,46% del capital, es el presidente de Ence y vicepresidente de Iberdrola. En ambas empresas tiene parte del capital, 19,56% en la papelera y un 2,04% en la eléctrica, que suman un valor de 935 millones de euros.

Próximos candidatos a entrar en la lista

Licenciado en química, nació en la aldea vallisoletana de Trigueros del Valle (328 habitantes) hace sesenta años. Trabajó en una remolachera antes de viajar a Madrid y empezar a escalar en una inmobiliaria hasta que en 1991 creó la suya propia, Martinsa. Precisamente esta semana acaba de culminar la opa sobre Fadesa, de la que controlará el 55% (han entrado cajas de ahorros en su accionariado y los hermanos Salazar, de SOS). Algunas estimaciones hablan de un patrimonio de 4.000 millones de euros. Fernando Martín, fugaz presidente del Real Madrid, será uno de los fijos de la lista Forbes del año que viene.

Rafael Santamaría es otro de los ladrilleros que está a las puertas de ser reconocido como uno de los hombres más ricos del planeta. Empezó a trabajar en la empresa de su padre, Construcciones Reyal, nada más terminar la carrera y ahora es su presidente (tiene el 60%). No sólo eso, también acaba de culminar una de las operaciones de su vida con la opa sobre Urbis, de la que controla el 98%. Ahora fusionará ambas empresas y nacerá Reyal-Urbis. Además, Santamaría tiene el 6,8% de otra inmobiliaria, Inmocaral, porcentaje que ya ha declarado que va a vender y cuyo valor en Bolsa es de 485 millones de euros. También cuenta con una compañía hotelera, Rafael Hoteles, que ya tiene 8 establecimientos en España y pronto abrirá tres más.

Un vallisoletano, un madrileño… De A Coruña es otro de los ricos no declarados. Jacinto Rey, presidente de la constructora San José, es también dueño del 50,5% de la inmobiliaria Parquesol y del 30% de la mayor operación urbanística de Europa, Duch, la conocida como ampliación del Paseo de la Castellana. Además, posee las firmas de ropa deportiva Arena y Karhu, y la filial de Alcampo en Argentina. Para darse cuenta del patrimonio que tiene basta con darse una vuelta por el puerto de A Coruña y pararse ante Xarei, su fabuloso yate.

La lista de quienes se dedican al sector inmobiliario sería interminable. La familia Sanahuja, Mario Losantos, Miguel San Juan (Satocán y 3,4% de Sacyr), José Romero (Prasa), José Ramón Carabante (Grupo 2002), Félix Abánades (Rayet)… Quizá habría que destacar a Nicolás Osuna, el andaluz, que es uno de los mayores terratenientes de España y accionista de Iberdrola, y, por su peculiaridad, a Jesús Ger, que, vendedor de colchones en su juventud, ha levantado el macrocomplejo Marina D´Or.

Los otros

Existe también en España otro puñado de ricos que no son habituales de los medios pero que acumulan una gran e incalculable fortuna. Es el caso de Manuel Lao, presidente de Cirsa, uno de los líderes mundiales del sector del juego. Empezó sirviendo cañas en el bar de su padre, en Terrassa, hasta que vio las posibilidades de una máquina tragaperras que un comercial puso en el restaurante familiar. El creyó en eso y ahora preside un imperio de 400 empresas repartidas por medio mundo y casi 2.000 millones de euros de facturación.
La familia Serra Farré es una de otra de las fortunas de postín como socios de referencia de Catalana Occidente con el 56% de las acciones. Su participación vale en bolsa 2.100 millones repartido entre los hermanos Jesús, Josep Mª, Asumpta y Josefa. En Valencia, las esferas de poder conocen bien a la familia Noguera Borel. Su presencia desde hace años en el capital y consejo del grupo de medios Prisa es sólo la punta del iceberg de un rosario de participaciones en empresas a través de sus sociedades Libertas 7 y Valencia de Negocios, que absorbieron el pasado año Forum Inmobiliario Cisneros y Playa de Alboraya. Esta agrupación societaria está en Adolfo Domínguez y Banco de Valencia, entre otras. Su fortuna estimada supera los 1.000 millones de euros.

Por último, un repaso a las mujeres. Además de las hermanas Koplowitz y Rosalía Mera, ex esposa de Amancio Ortega, hay que citar a Carmela Arias, propietaria del 40% del Banco Pastor, y a Helena Revoredo, presidenta de Prosegur. Revoredo es argentina y llegó a España junto a su marido, Herberto Gut.