Cuando Jim Cramer -el afamado presentador de la CNBC, conocido por sus punzantes críticas a la Fed y a su presidente, Ben Bernanke, en el programa Mad Money- abre la boca, el mundo financiero se echa a temblar. Insolente, soberbio y exaltado, sus comentarios no dejan indiferente a nadie. En esta ocasión, le ha tocado el turno al Banco Santander. El ex gestor de hedge funds ve en España la oportunidad perfecta para aquellos que “quieren jugar en el plano global” y asegura que el barco capitaneado por Emilio Botín es la mejor oportunidad para saciar la ambición.

Según explicaba Cramer en su programa del pasado 11 de octubre, la fuerza del euro puede lanzar de nuevo a España a una nueva época dorada, similar a la que vivió el país “después de que Colón descubriera el nuevo mundo”.

Pero el presentador, con montera incluida, va un paso más allá. Cramer ve en el Banco Santander la “armada española que ofrece cheques a cuenta”. Además, explica que los tentáculos de la entidad se han expandido por todo el globo terráqueo, desde Portugal, pasando por Alemania o Italia hasta Méjico y Estados Unidos, entre otros muchos países, y llegará a Brasil y Holanda gracias a la reciente operación de compra sobre ABN Amro que lleva a cabo junto a Royal Bank of Scotland y Fortis.

Para este revolucionario del periodismo económico audiovisual, la grandeza del Santander no se queda ahí. Cramer augura nuevas adquisiciones, especialmente en América Latina. Tampoco las descarta en Estados Unidos gracias, asegura, a la debilidad del dólar en estos momentos. Por ese motivo, anima a sus espectadores e inversores americanos a cruzar con su dinero el charco e invertir en Santander.

“No Spain, no Gain” (Sin España, no hay ganancia) se puede leer en los rótulos de fondo que acompañan al resto de la decoración del escenario de Mad Money. Es el momento para el Santander y para España.

Showman polémico, gestor brillante

En cualquier caso, la imagen de persona exaltada, voceras e impulsiva que transmite en la pantalla no merma la confianza que tiene su público en sus recomendaciones. De hecho, los profesionales del mundo de las finanzas le guardan un importante respeto, no en vano consiguió durante 15 años seguidos una rentabilidad anual media del 24% del fondo que él mismo creó cuando abandonó Goldman Sachs.

La prensa internacional reconoce el peso que suelen tener sus palabras, hasta se apuntó que la decisión de la Fed de bajar los tipos de interés el pasado mes de agosto respondía a las graves críticas que formuló Cramer en su programa contra la política económica de Bernanke. Ahora podremos comprobar si esa influencia es verdad o se trata de un rumor para engordar el mito.